MERCADO AUSTRALIANO: KEWELL, NEILL, AMINI…

La página oficial del Galatasaray no dice nada, pero tanto Harry Kewell como Lucas Neill, los dos jugadores australianos del equipo, no seguirán en él la temporada 11/12. Si bien la salida de Kewell estaba cantada (terminaba contrato esta temporada y cada vez contaba menos en Turquía), la de Neill ha sorprendido algo más. El veterano central, que nunca llegó a tener un puesto fijo en el once, no ha cuajado en una competición en la que a priori iba a encajar sin esfuerzo. Además, a Kewell y Neill se les suman sus compañeros Emiliano Insúa (ex del Liverpool) y el meta colombiano Robinson Zapata.

Lo que el futuro depara tanto a Neill como a Kewell es toda una incógnita. De momento, el defensa jugará con Australia los amistosos ante Nueva Zelanda y Serbia, mientras el extremo, que se quedó fuera de la lista por lesión, comenzará a mover hilos para encontrar dónde quedarse. Como ya publiqué aquí, su Australia natal le espera con los brazos abiertos, en lo que sería sin duda el golpe de efecto que necesita una A-League que, como producto, sólo puede ir a mejor.

EL DORTMUND, A POR MUSTAFA AMINI

A Mitchell Langerak, joven meta australiano convocado por Osieck para los amistosos ya mencionados, se le puede sumar en breve dentro del vestuario del Borussia Dortmund un compatriota, el jovencísimo (17 años) Mustafa Amini, probablemente el futbolista más prometedor de Australia con permiso de Kruse y Leckie. El jugador, que estará en el Mundial sub-20 de Colombia (donde se enfrentará a España), entrenó con el Dortmund en marzo y dejó impresionados a los técnicos.

Descarado, hábil, con llegada y todo un mundo por recorrer, el mediapunta, propiedad de Central Coast, fue tasado en unos 700.000 euros por su club de origen. Sin embargo, el Dortmund sólo ofreció en un primer momento 100.000, por lo que las negociaciones quedaron no en punto muerto, sino totalmente destrozadas ante lo que el mánager de los Mariners, Graham Arnold, tildó de ‘tomadura de pelo’. Si interesa (que intuyo que así será, porque es realmente un escándalo de jugador si tenemos en cuenta su edad y el poderoso margen de mejora que le contempla), el Dortmund volverá a la carga.

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OSIECK REINVENTA AUSTRALIA A LA FUERZA

Ya se conoce la convocatoria de la selección australiana para afrontar los partidos amistosos ante Nueva Zelanda (el 5 de junio) y Serbia, dos días después (el 7, para los de letras). El técnico alemán, ante las bajas obligadas de hombres tan importantes como Schwarzer, Kewell o Cahill, ha tirado de imaginación y ha completado una lista plagada de no habituales, jóvenes y sobre todo, futbolistas que parecía que jamás volverían a vestir la camiseta de la selección absoluta, como es el caso de los delanteros Brosque, Archie Thompson y Kennedy.

Cierto es que ninguno de los dos compromisos revierte un reto especial para Australia, ya que el encuentro ante Nueva Zelanda (el clásico derbi de Oceanía, que ha adquirido una ridícula dimensión internacional desde que los australianos pasaran a la Confederación Asiática) no es más que el típico careo anual entre ambos conjuntos, y el choque contra Serbia, que se disputará en Melbourne, también viene cargado de un apasionante ambiente festivo que resta la ya de por sí descafeinada competitividad que lustraba el anuncio del partido.

Archie Thompson vuelve a la selección tras año y medio de ausencia

Volviendo a la convocatoria, Osieck ha ‘premiado’ la temporada del joven meta Mitchell Langerak, que se ha proclamado campeón de la Bundesliga con el Borussia Dortmund (con quien debutó y jugó su único partido del año nada menos que ante el Bayern de Munich en febrero, en el Allianz-Arena). La llamada de Langerak confirma, entre otras cosas, que es el portero de apuesta para el futuro de la meta australiana una vez que Schwarzer decida colgar los guantes (algo en lo que aún no piensa a sus 38 años), por delante incluso de Tando Velaphi, fichado hace unas semanas por el Melbourne Victory y ‘eterna promesa’ bajo los palos. Su irregularidad le mata.

En defensa hay muy poca historia que contar. Lucas Neill no falla a la cita, y volverá a hacer pareja en el centro de la defensa con Sasa Ognenovski, a quien por desgracia le llegó demasiado tarde la oportunidad de mostrarse al mundo del fútbol, cuando fue llamado para disputar la Copa Asia de Qatar, torneo en el que deslumbró.  Si sorprende que, ante la baja de Carney, Osieck haya vuelto a tirar de Spiranovic, un central francamente flojo al que, esperemos por el bien del fútbol, no decida colocarle de lateral como ya hiciera con Jade North en la mencionada Copa de Asia. Probablemente ese honor se lo disputen entre McKain y Milligan, no mucho mejores que Spiranovic, por cierto.

Ognenovski, elegido mejor jugador de Asia en 2010, volverá a liderar la defensa junto a Neill

Es en el centro del campo donde más encaje de bolillos le ha apetecido hacer al bueno de Holger. Además de recuperar para la causa a jugadores que han completado una temporada tirando a discreta, como Rhys Williams o Zullo, ha vuelto a poner sobre la mesa el nombre de James Troisi, quien hace unos años apuntaba como el futbolista más prometedor del país pero que parece haberse quedado estancado en el Kayserispor turco. Sí estarán, eso sí, tres de los jugadores más en forma de Australia en este momento, como son Jedinak, Brett Holman y por supuesto Matt McKay a quien, salvo sorpresa, le queda más bien poco en la A-League.

La delantera es, sin embargo, la línea que sacará el confeti y los matasuegras. La baja de Cahill y Kewell ha vuelto a abrir las puertas a tres futbolistas que para nada habían entrado en los planes de Osieck (ni tan siquiera prácticamente de su antecesor en el cargo, Pim Verbeek) como son Alex Brosque, Archie Thompson (llevaba año y medio sin ir a la selección, desde enero de 2010) y el mítico Joshua Kennedy, aquel anteriormente conocido como ‘El Ibrahimovic de las Antípodas’ y a quien una inoportuna lesión en la espalda le privó de ir a la Copa Asia.

Más allá de las llamadas ‘por compromiso’ y festejo que Osieck ha hecho para con algunos de los mencionados (que repito, en muchos casos no son siquiera lo más destacado de su calle), sorprende que el seleccionador haya dejado pasar la oportunidad de premiar a gente como Leckie, Topor-Stanley, el jovencísimo Mustafa Amini (que estará en el Mundial sub20), Rhyan Grant (ideal para cubrir la baja de Carney en el lateral, aunque fuera a pierna cambiada) o, sin ir más lejos, Van Dijk, máximo goleador de la última A-League con 18 tantos y que en más de una ocasión ha hecho público su deseo de debutar con Australia.

Convocatoria detallada de Australia para los amistosos contra N.Zelanda y Serbia

*Anexo: CONVOCATORIA DE NUEVA ZELANDA para los AMISTOSOS contra MÉXICO (2 junio) y AUSTRALIA (5 junio):

PORTEROS: Gleeson, Moss y Paston

DEFENSAS: Boyens, Boxall, Fitzgerald, Locheead, Winston Reid, Sigmund, Smith, Vicelich

MEDIOS: Brockie, Tim Brown, Clapham, Simon Elliot, Mulligan, McGlinchey, Marco Rojas

DELANTEROS: Barbarouses, Henderson, Killen, Smeltz y Chris Wood.

AUSTRALIA Y ASIA, POLOS OPUESTOS

La caída del Sydney y el Melbourne Victory en la última AFC Champions (la Champions asiática), no ha hecho sino confirmar que los ‘aussies’ no terminan de tomarle la medida al estilo de juego anárquico (tópico inside) y absolutamente desmelenado que firma debajo de los equipos surcoreanos y chinos, fundamentalmente. Las comparsas adyacentes, véase el Nam Dih vietnamita o el Krung Thai Bank tailandés (ambos con 27 goles en contra en la fase de grupos de la edición de 2008), son caso aparte.

El subcampeonato de Australia en la última Copa Asia, en la que no sólo lucharon contra un arbitraje muy desfavorable sino que además lo hicieron con solvencia y precisión británicas (algo debían haber heredado, además de su talento innato para destruir y el gusto por los envíos aéreos), no es un espejismo, pero el fútbol de la A-League está, todavía, muy lejos del que practican los Cahill, Kewell, Emerton, Carney o Wilkshire, todos ellos puntales ‘socceroos’ pero curtidos y criados fuera del fútbol de las Antípodas.

Tanto el Sydney como el Melbourne Victory ya habían cumplido temporadas más que discretas en la última edición del campeonato australiano, en especial los ‘skyriders’, que perdieron su etiqueta de vigente campeón con un más que discreto 9º puesto, sólo por delante de Queensland (desaparecido) y de un más que desahuciado Perth Glory. El Melbourne Victory, que arrancó la temporada con muchos problemas, acabó 5º e incluso disputando los playoffs, donde cayeron en la ronda preliminar contra Gold Coast.

La AFC Champions se les ha quedado grandes a los dos. Desde 2007 (primera temporada en la que los equipos australianos tomaron parte en esta competición), no se quedaban fuera de la fase de grupos los dos conjuntos de Oceanía. Sólo Adelaide, que llegó a la final en 2008 (donde cayó a doble partido contra el Gamba Osaka japonés), ha salvado desde entonces la cara de unos conjuntos australianos que siguen cosechando decepciones a nivel de clubes dentro de la máxima competición asiática. El mismo Adelaide que la temporada pasada quedó eliminado en 1/8 contra el Al-Shabab saudita, número 251 del mundo según la IFFHS.

La próxima temporada, serán Brisbane (actual campeón de la A-League) y Central Coast (cuya única actuación en la AFC Champions, en 2009, se saldó con un sonrojante último puesto en la fase de grupos y 0 victorias en su haber) quienes se encarguen de mantener el orgullo australiano en Asia. Algo que, dadas las circunstancias, cada día parece más complicado. Por lo menos, hasta que la ‘armada Premier’ se alíe con la ‘Brigada Eredivisie’ para arrimar el hombro en la liga autóctona. Kewell, como ya comenté, está al caer. El resto, veremos.

WINSTON REID, QUIEN BIEN TE QUIERE

España ganó el Mundial de Sudáfrica (paren las rotativas); pero si hubo una triunfadora en aquel torneo, esa fue Nueva Zelanda. ¿La razón? Fue la única selección que terminó el campeonato invicta. Eso, empero, no le valió (de milagro) para pasar a octavos de final por lo que, al igual que en 1982 (su primera y hasta el año pasado única participación mundialista), se quedó en la primera fase. La diferencia fue que en el Mundial de España terminó última de grupo tras perder los tres partidos, arrojando un sonrojante (+2/-10) en la tabla de goles a favor y en contra.

Uno de los hombres que salieron muy reforzados de la proeza de Sudáfrica fue Winston Reid. Un imponente central que está cerca de cumplir los 23 años, sobrepasa el 1,90 y, como tantos otros jugadores de su procedencia, se vio obligado a elegir entre rugby y fútbol siendo muy pequeño. Reid partió como hombre fuerte del seleccionador neocelandés, Ricky Herbert, desde que lo hizo debutar con la absoluta contra Australia, apenas un mes antes del Mundial, saltándose además todas las categorías inferiores de Nueva Zelanda.

Reid, durante su debut contra Australia

Pero esta historia tiene truco, ya que Winston Reid sí había sido internacional en la sub-19, sub-20 y sub-21 de… ¡Dinamarca! Su ascendencia danesa le llevó de Auckland a Sonderborg con 10 años, y allí firmó su primer contrato con el equipo local. Se graduó en la misma academia de fútbol danesa que el central del Wolfsburgo, Simon Kjaer, y pasó al Midtjylland, de la primera división danesa (equipo que esta temporada pareció disputar durante algunas jornadas el liderato al intratable Copenhague). El jugador, cuando llegó el momento crucial, se negó a jugar con la absoluta de Dinamarca y ahí Herbert entendió que era momento de llamarle.

Al calor del veterano Ryan Nelsen (casi insustituible en el Blackburn Rovers desde su llegada en 2005), Reid se convirtió durante el Mundial, y contra todo pronóstico, en el hombre encargado de subir el balón desde su área. Sus limpias (y temerarias) arrancadas durante el primer encuentro ante Eslovaquia le valieron el toque de atención de su técnico, a pesar de que fue él mismo quien hizo el heroico gol del 1-1 final cuando los eslovacos descontaban segundos para el final del encuentro. Aquel cabezazo a la red fue celebrado por la colonia neocelandesa como si el mismísimo Joseph Blatter les hubiera entregado la copa el 11 de julio en el Soccer City de Johannesburgo.

Winston Reid lo jugó todo en aquel Mundial, y con aquel gol, su fuerza y su inestimable proyección, se ganó en agosto el traspaso al West Ham  La Premier era, por entonces, su máximo reto (llegó a hablar en su presentación de los ‘hammers’ como uno de los mejores equipos del mundo…) pero, apenas nueve meses después, parece que su periplo en Inglaterra toca a su fin. Entre los motivos, se encuentran los de siempre: no han contado demasiado con él esta temporada (sólo ha jugado 12 partidos oficiales, gol incluido, eso sí, en la FA Cup), se ha dado cuenta de que igual el West Ham no es de los mejores del mundo, y, el más importante, tiene a varios equipos de la Seria A italiana detrás.

El equipo que más interés ha mostrado por él ha sido el Chievo Verona, que tal y como se ha publicado en Italia, le siguió durante varios partidos del mes de febrero, y que según ‘tribalfootball.com’, ha pensado poner hasta 2 millones de euros por su traspaso. También el Atalanta (que tiene hecho el ascenso a la máxima categoría) anda tras sus pasos. Que la ‘azzurra’ de Lippi terminara última de aquel Grupo F, por detrás de los sorprendentes ‘kiwis’ (que además le sacaron un más que meritorio empate en el partido entre ambos), ha tenido mucho que ver en la simpatía que desde el país del ‘Dov`e esta la vittoria’ profesan por Reid. Eso, y el ‘centralazo’ que viene. Aunque, como Kjaer, termine intentando evitar el descenso en la Bundesliga…

CON ‘K’ DE KEWELL

Harry Kewell es, de largo, y a pesar del imponente empeño de Tim Cahill, el mejor referente que ha tenido el fútbol australiano en la última década. El Leeds le sacó con 15 años de la mejor cantera del país, el Marconi Stallions, donde, entre otros, también comenzaron a forjarse nombres tan notables como Schwarzer, Farina, Nick Carle o el mismísimo Christian Vieri, y le hizo debutar en diciembre de 1996 (con 18 años casi recién cumplidos) en la Premier, en un partido que terminó sin goles ante el Tottenham de Gerry Francis.

Lo demás, cualquier aficionado al fútbol lo sabe de carrerilla. Creció y aprendió en el segundo mejor Leeds United que se recuerda, aquel que puso contra las cuerdas a los mejores equipos de Europa en la Champions entre 2000 y 2002 (donde, entre otros, coincidió con gente como Rio Ferdinand, Lee Bowyer, el Ian Harte pre-Levante, un bisoño Robbie Keane, Alan Smith o Viduka), y eso le valió el traspaso al Liverpool el 9 de julio de 2003, por 5 millones de libras. Aquel fue, a sus 25 años, el comienzo y el final de una carrera que empezó con el mismo brío con el que se vino abajo.

El desempeño de Kewell a nivel de clubes fue desdibujándose a medida que el Liverpool se iba haciendo grande. Su figura, idolatrada en Australia, se emponzoñó, y tampoco las reiteradas lesiones en su más que maltrecha rodilla izquierda ayudaron en ningún momento a que llegara a ser el jugador de nivel mundial que se le presuponía cuando destrozaba cinturas en todo el frente del ataque del Leeds europeo. Fichó por el Galatasaray turco, donde ha caído en la sombra más absoluta, y ahí se mantiene, al menos hasta el momento.

Y es que a Harry, como a todo hijo de vecino al que ‘arrancan’ de su patio de recreo, le tira, y mucho, la tierra. La temporada pasada renovó con los otomanos por una temporada más, que ya toca a su fin, y su futuro es tan incierto como el más que probable regreso a Australia. Su notable participación en la pasada Copa Asia con los socceroos, donde los pupilos de Osieck terminaron como subcampeones, le han devuelto a la realidad del calor de su gente. Y en la A-League, qué duda cabe, le recibirían con los brazos abiertos como en su momento ya volvieron Culina, Lazaridis o Archie Thompson. La única condición, obvia, es que rebaje el sueldo que percibe en Turquía (40.000 $ semanales).

Kewell pelea un balón con Yoshida en la final de la Copa Asia

En un torneo recientemente deprimido por la desaparición del North Queensland Fury y la revocación de la licencia del debutante Sydney Rovers, la vuelta de estrellas vuelve a ser, como a comienzos del s.XXI, el principal reclamo para atraer fuentes de ingrestos. Además de Kewell, han sonado para regresar el ya mencionado Mark Schwarzer o Brett Emerton, además de jugadores de perfil medio-alto y trayectorias contrastadas como el francés Robert Pirès. Que Kewell terminará su carrera en Australia es una perogrullada. Que le convenzan para arrancar la temporada 11/12 en alguno de los 10 equipos en liza, es otra historia. De momento, Brisbane, Central Coast, Gold Coast, Sydney, Wellington, Newcastle Jets y Melbourne Heart son los únicos que podrían hacerle un hueco, pues actualmente no cuentan en sus filas con ningún jugador franquicia. Harry no volverá nunca a ser el del Leeds. Pero reventar los estadios australianos depende en gran parte de la decisión que tome este verano.

DAKOTA LUCAS Y LA SUB-20 NEOCELANDESA

El pasado 29 de abril, la selección sub20 de Nueva Zelanda se proclamó campeona de la OFC Championship por cuarta vez en su historia tras derrotar 3-1 a Islas Salomón en la final. Una gesta de proporciones inestimables que además, ha dado con los huesos de los pequeños kiwis en la fase final del Mundial sub20 de Colombia, que se celebrará del 30 de julio al 20 de agosto.

Como cabe esperar, ser campeona de Oceanía una vez que Australia dejó de abusar tras su adhesión a la AFC tampoco es que tenga demasiado mérito. Y aún así, tuvieron que conformarse con la tercera plaza en la última edición (2008), marcada por el éxito de un combinado de Tahití que después haría el ridículo más profundo en el Mundial sub20 de Egitpo (0 goles a favor y 21 en contra en la fase de grupos, incluyendo el 8-0 contra España, y el 0-8 contra Venezuela, partido en el que Rondón, jugador del Málaga, se anotó un hat-trick).

Lo que sí tiene mérito (mucho) y es algo que repercutirá en positivo para el futuro próximo del fútbol en Oceanía, es el plantel con el que viajará Nueva Zelanda a Colombia para batirse el cobre en un grupo francamente complicado, donde coincidirá con Portugal, Uruguay y Camerún. De lo visto en el pasado OFC Championship, hay mucho con lo que quedarse.

Marco Rojas será referente de los kiwis sub-20 en Colombia

Lo primero y fundamental, los nombres de algunos de los jugadores que seguramente llame el técnico Chris Milicich para la cita del país de Leider Preciado, Congo y Faustino Asprilla. De los 20 que disputaron el OFC Championship, 5 ya juegan en Europa, 3 en la célebre A-League australiana, y 2 en el Auckland City, primer clasificado para el próximo Mundial de Clubes tras chorrear al modestísimo Amicali de Vanuatu en la final de la Champions de Oceanía.

Entre los futbolistas más a tener en cuenta de este conjunto, están, sin duda, Marco Rojas y James Musa. Ambos terminaron con 3 goles el OFC Championship, y fueron indiscutibles la pasada temporada en el Wellington Phoenix, a saber, el único club neocelandés que juega la A-League australiana. Hasta tal punto, que Rojas, de ascendencia argentina, se ha ganado con su temporada el fichaje por el Melbourne Victory, uno de los dos equipos más fuertes de Australia a pesar de su decepcionante 5º puesto en la última edición.

Sin embargo, más allá de Rojas y Musa, la atención se centrará en el sorprendente Dakota Lucas, quien terminó pichichi de los kiwis sub20 con 4 tantos, y ya es referencia en el ataque del Waitakere United, donde ha hecho 9 goles en 25 partidos desde su debut en 2009, con 18 años recién cumplidos. De movimientos rápidos aunque todavía por pulir, Lucas es un delantero más que decente, de escasa técnica pero excelente posicionamiento para el remate. Sin duda una de las posibles revelaciones de Oceanía.

Dakota Lucas es felicitado tras anotar un gol en el pasado OFC Championship

También cabe esperar cosas buenas de Cory Chettleburgh, a buen recaudo en el Sparta Rotterdam holandés (donde todavía no ha debutado con el primer equipo), así como de Sean Lovemore, un delantero con un margen de mejora excepcional, que a pesar de no haber estado en el OFC Championship, apunta a la próxima estrella de Nueva Zelanda en las inferiores (y de hecho, su debut con la absoluta no debería hacerse esperar). De momento, la próxima temporada tendrá minutos en la A-League australiana, donde jugará cedido en Wellington Phoenix.

Sea como fuere, el desempeño de Nueva Zelanda en el Mundial sub20 dirimirá el futuro de sus estrellas. Muchos que prometían oro en la fase de clasificación para otras ediciones se han quedado en el camino, y de los últimos equipos en liza, solo Brockie y Clapham (ambos en el pasado Mundial de Sudáfrica con la selección absoluta) así como el increíble Kosta Barbarouses (quien también ha debutado con los All Whites y autor de 12 tantos con el campeón de la A-League, Brisbane Roar) se escapan de una trituradora de anónimos que está deseando emerger más allá de la OFC.