AUSTRALIA Y ASIA, POLOS OPUESTOS

La caída del Sydney y el Melbourne Victory en la última AFC Champions (la Champions asiática), no ha hecho sino confirmar que los ‘aussies’ no terminan de tomarle la medida al estilo de juego anárquico (tópico inside) y absolutamente desmelenado que firma debajo de los equipos surcoreanos y chinos, fundamentalmente. Las comparsas adyacentes, véase el Nam Dih vietnamita o el Krung Thai Bank tailandés (ambos con 27 goles en contra en la fase de grupos de la edición de 2008), son caso aparte.

El subcampeonato de Australia en la última Copa Asia, en la que no sólo lucharon contra un arbitraje muy desfavorable sino que además lo hicieron con solvencia y precisión británicas (algo debían haber heredado, además de su talento innato para destruir y el gusto por los envíos aéreos), no es un espejismo, pero el fútbol de la A-League está, todavía, muy lejos del que practican los Cahill, Kewell, Emerton, Carney o Wilkshire, todos ellos puntales ‘socceroos’ pero curtidos y criados fuera del fútbol de las Antípodas.

Tanto el Sydney como el Melbourne Victory ya habían cumplido temporadas más que discretas en la última edición del campeonato australiano, en especial los ‘skyriders’, que perdieron su etiqueta de vigente campeón con un más que discreto 9º puesto, sólo por delante de Queensland (desaparecido) y de un más que desahuciado Perth Glory. El Melbourne Victory, que arrancó la temporada con muchos problemas, acabó 5º e incluso disputando los playoffs, donde cayeron en la ronda preliminar contra Gold Coast.

La AFC Champions se les ha quedado grandes a los dos. Desde 2007 (primera temporada en la que los equipos australianos tomaron parte en esta competición), no se quedaban fuera de la fase de grupos los dos conjuntos de Oceanía. Sólo Adelaide, que llegó a la final en 2008 (donde cayó a doble partido contra el Gamba Osaka japonés), ha salvado desde entonces la cara de unos conjuntos australianos que siguen cosechando decepciones a nivel de clubes dentro de la máxima competición asiática. El mismo Adelaide que la temporada pasada quedó eliminado en 1/8 contra el Al-Shabab saudita, número 251 del mundo según la IFFHS.

La próxima temporada, serán Brisbane (actual campeón de la A-League) y Central Coast (cuya única actuación en la AFC Champions, en 2009, se saldó con un sonrojante último puesto en la fase de grupos y 0 victorias en su haber) quienes se encarguen de mantener el orgullo australiano en Asia. Algo que, dadas las circunstancias, cada día parece más complicado. Por lo menos, hasta que la ‘armada Premier’ se alíe con la ‘Brigada Eredivisie’ para arrimar el hombro en la liga autóctona. Kewell, como ya comenté, está al caer. El resto, veremos.

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