¿BRASIL? ¿QUIÉN ES BRASIL…?

Lo fácil, una vez concluida la segunda jornada del Mundial de México, sería regodearse en lo ponderable, mofarse de la excepción, ser oportunista en definitiva tanto como con Nueva Zelanda como con Australia. Ambos cayeron en sus respectivos partidos, si bien es cierto que dejaron sensaciones muy diferentes de cara a una todavía más que posible clasificación para octavos de final. Se lo jugarán casi todo en el último partido (las victorias en el primero, especialmente la goleada de N. Zelanda ante Uzbekistán, abren mucho la manga), pero aún así las circunstancias están enfrentadas entre unos y otros.

Los ‘kiwis’, tras golear a los uzbekos, cayeron por la mínima ante la República Checa, el mismo equipo que había dejado una imagen bastante pobre contra EEUU en la primera jornada. Rápidos pero sin especial mordiente ni oficio, los checos se aprovecharon de uno de los previsibles desajustes en la defensa del conjunto de McFarland para poner un golazo y llevarse tres puntos que, sumados a la victoria de los propios uzbekos ante los estadounidenses, aprieta el grupo D hasta límites insospechados. Lo bueno es que mantiene cierto colchón de goal average merced a la goleada de la primera jornada. Lo malo, que el último partido es contra EEUU, que lleva justo con el mismo balance goleador. Ambos tienen que salir a ganar sí o sí, o corren el peligro, siempre indecente, de que les pase por la derecha una carambola en el otro partido.

En este encuentro ante la República Checa, por cierto, McFarland devolvió incomprensiblemente a Carmichael al lateral. El autor de 3 tantos en la goleada a Uzbekistán estuvo además muy sujetado por la animosidad de los volantes checos, por lo que apenas se le vio prodigarse más allá del centro del campo. Nueva Zelanda perdió no sólo el factor que implica tener a un jugador como él llegando por sorpresa y siempre en diagonal desde la derecha, sino además también el ímpetu de un niño que, aupado por la euforia, fantaseó en la previa con jugar con Cesc en el Arsenal a no mucho tardar.

Lo de Australia, como casi siempre, merece análisis aparte. Porque los chavales entrenados por Versleijen sí están hechos. Saben lo que quieren y, lo que es más importante, a pesar de conocer sus limitaciones, no les hacen demasiado caso. Como a sus padres, intuyo: son cosas de la edad. Los ‘socceroos’ remontaron ante Costa de Marfil y aún así sabían que el hueso era Brasil, rival en el segundo partido. El Brasil de los futuros ‘Neymar’ o ‘Kerlon‘, chavalitos habilidosos y de quejío circense que, a pesar de la pompa, quedarán en nada también de aquí a unos años. Un estalaje que, hasta nueva orden, lleva a las espaldas Lucas Piazón, ese ‘nuevo Kaká’ que se ha llevado el Chelsea por casi 10 millones de euros y que ha decepcionado en los dos primeros encuentros.

Australia cayó igual, por la mínima, 0-1, ante una Brasil supuestamente favoritísima. La goleada (3-0) de la canarinha a la Dinamarca que tan buen sabor de boca dejó en el Europeo sub17 hacía prever un partido insultantemente fácil ante los australianos, sobre el papel, eminentemente inferiores a los daneses. Pero ni mucho menos. Sólo un golazo de Adryan de falta directa en el minuto 75 (error de la barrera incluido, como se aprecia en la fotografía) abrió a un equipo que no sólo estaba dando una lección táctica impropia de chicos de 17 años sino que además tuvo varias ocasiones bastante claras con disparos, eso sí, con más fe que convencimiento.

Makarounas, Tombides y especialmente Espindola volvieron a dar un recital en tres cuartos de campo. De Jesse no vamos a descubrir más, salvo esa habilidad tan preciada en un delantero como es el mortífero golpeo con ambas piernas que engalana cada vez que agarra el balón cerca del área. Eso y su apasionante técnica de jugador de fútbol sala. Tombides, que crece en el fútbol británico desde hace meses, dejó un par de jugadas que le definen tanto a él como al germen futbolístico de la nueva Australia: arranco por la derecha, amago, driblo, busco y latigazo desde la frontal con la zurda. A lo Messi, sin complejos. En cuanto a Espindola, ese chico por el que el Melbourne Heart (exequipo ya de Skoko y Aloisi, retirados esta temporada) tiene una opción más que preferencial, hay que destacar la manera en la que buscó y buscó al lateral diestro Wallace, autor de un golazo ante Dinamarca, y que sufrió lo indecible ante su descaro.

Es todo un alivio saber que los Jedinak, Kewell, Culina y cía tienen recambios más que de garantías en la absoluta. A años vista, tanto esta sub17 como la sub20 que veremos en Colombia o la sub23 que está buscando la clasificación para los JJOO, tienen el futuro del fútbol en Australia más que asegurado. La pena es que alguno de sus exponentes destaque demasiado y le pierdan antes de tiempo.

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