ASIA, DE 10; OCEANÍA, DE 0

Es el marcador global de la eliminatoria que ha mandado a Australia y Nueva Zelanda a casa en octavos de final del Mundial sub17. Mientras los ‘aussies’ de Versleijen cayeron por 4-0 ante una Uzbekistán en alza que poco o nada tiene que ver con la que comenzó el torneo, Nueva Zelanda fue humillada (por segunda edición consecutiva tras la fase de grupos) al perder nada menos que por 6-0 contra Japón. Un resultado que, no por predecible (Japón, lo advertía en la previa, es una potencia mundial emergente en categorías inferiores), deja de ser dolorosísimo.

Las claves de estas dos derrotas radican en varios puntos, que obviamente hay que analizar “partido a partido”, que diría Guardiola, y sin caer en el fácil camino de la pasión. Eso que te lleve a pensar cosas como “Han sido eliminadas porque son dos mierdas de equipo”. Nada más lejos. Si bien Nueva Zelanda, a pesar del 1-4 contra Uzbekistán en la primera jornada, acudía con la misión de pasarlo bien, Australia había dejado más que buenas sensaciones durante la primera fase del torneo que se está celebrando en México.

AUSTRALIA. Salió, como se dice en tenis, en el primer turno, el de las 22:00 hora española. Sin Makarounas (lesionado) ni Perkatis (sancionado), dos jugadores capitales en la imagen dejada durante los dos primeros partidos ante Costa de Marfil y Brasil. Sin embargo, se vio aplastada enseguida por una Uzbekistán que hizo 4 como podía haber hecho ocho. De hecho, si por algo se ha caracterizado Australia en este Mundial, además de por los letales e inestables picos de rendimiento que ha ofrecido, ha sido por su debilidad defensiva. Ni Tom King ha estado a la altura, ni el capitán Connor Chapman pudo frenar en este caso el ímpetu uzbeko. Con la goleada, y como parecía haber escrito un irónico dios futbolístico (no necesariamente futbolero), Uzbekistán se desquita de aquel 6-0 entre las selecciones absolutas en semifinales de la pasada Copa Asia. El siguiente reto de los australianos está en cerrar el pase para el Pre-Olímpico y, sobre todo, volcar las esperanzas en el próximo Mundial sub20 de Colombia.

Teeboy Kamara es expulsado al final del partido (Foto: Getty)

NUEVA ZELANDA. Murió de éxito. Había saltado a todas las portadas tras golear precisamente a Uzbekistán (1-4) en la primera jornada, un partido en el que se salió con un hat-trick el volante diestro, Stephen Carmichael. De quien, por cierto, nada más se supo después de venderse, con más imprudencia que descaro, al Arsenal en unas declaraciones a FIFA.com. La derrota en el segundo partido ante la República Checa hirió de esperanza a un combinado que poco o nada necesita para hundirse, para reconocer su escasa competitividad. Sin embargo se repusieron con el empate a cero ante EEUU (un rival duro) y salvaron el escollo como pudieron. Sin Jesse Edge, Jordan Vale o el propio Carmichael en su mejor forma, los neozelandeses cayeron por 6-0 ante un Japón que disparó… ¡¡26 veces!! a la portería del infravalorado Scott Basalaj. Con todo y con eso, los jóvenes ‘kiwis’ se van con la sonrisa algo más alta que sus ‘colegas’ australianos. Venían a participar y se fueron en la misma ronda que los socceroos. Todo un honor.

Ideki Ishige celebra el 2-0 ante el pesar de un neocelandés (Foto: Getty)

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