CRÓNICA DE UN RIDÍCULO DESPIADADO

Era cuestión de tiempo que Australia, en manos de un técnico imaginativo (aunque sólo con el sistema, no con los jugadores y las alternativas) como Holger Osieck, terminara pinchando en algún partido no previsto a tal fin. Y hoy, 11 del 11 del 11 (venga, risas y gracietas), ha tocado en Muscat, la capital de Omán, donde el combinado local ha derrotado por 1-0 a los socceroos. Con el pase a la segunda ronda en la mano (como primera de grupo en caso de victoria), Osieck reinventó el once, y aunque mantuvo a Jedinak en el doble pivote junto a Valeri, destruyó el juego de bandas que tantos y tan buenos resultados le ha dado durante todo 2011.

El dibujo no deja lugar a dudas (menos después de que Borja Pardo me enseñara a colocar los laterales por delante de los centrales en el fabuloso footballuser.com); Osieck ha pasado del 5-4-1 de los primeros meses del año a un 4-5-1 puro con un único punta, siempre Joshua Kennedy, en ataque. En este caso, el dibujo escondía trampa; la vuelta de McKay (Rangers) al lateral zurdo, donde completó una pésima interpretación en la pírrica victoria ante Tailandia (2-1), y la reubicación de Wilkshire como volante diestro, para hacer hueco a Rhys Williams en el lateral diestro. También limpió del once a Ognenovski para dar la alternativa a Spiranovic, uno de esos hombres del futuro que todavía están horneándose lentamente, y además en una liga, la japonesa, sin demasiado margen de mejora. Pero lo peor, lo que no tiene nombre, es la inclusión en el once de Harry Kewell, cuya llamada ya había sido una sorpresa, pero a quien dejar en el banquillo hubiera sido poco menos que sacrílego ante una opinión pública australiana enamorada.

El único tanto del encuentro llegó en el minuto 17, cuando una genial asistencia al hueco de Hassan Yousouf encontró en la frontal del área a Ali Amad, que aprovechó un lamentable agujero entre Spiranovic y Williams (con Neill, desubicadísimo, lento y con evidente sobrepeso) alterando el orden normal de las cosas. Amad cruzó a la red y puso el 1-0, a posteriori definitivo, en un partido que dejó la imagen de Australia por los suelos. En la primera parte apenas tuvo ocasiones, es más, Schwarzer evitó otros dos goles cantados, y además el árbitro perdonó la roja a Wilkshire por una entrada criminal con los tacos por delante sobre un rival. Tras el descanso Osieck intentó reaccionar y su primera bala fue Kruse, relevo natural de Kewell, a quien apartó del césped. Casi al final también entraría Emerton por Rhys Williams, pero no era el camino. Pitido final y las duchas de un complejo deportivo vacío, sin tensión ni animosidad ninguna, testigo de la 2ª derrota de los australianos en 2011, un borrón injustificable para Osieck, si tenemos en cuenta que Omán es, en la actualidad, el 103 del ránking FIFA.

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