SIEMPRE SE VAN LOS MEJORES

A ver cómo le explicas a alguien a quien le guste mínimamente el fútbol que los dos mejores equipos de Australia se han quedado fuera de la ACL en la fase de grupos. La tarea, a priori difícil, podría amortiguarla el excusario habitual de estos casos: hace un mes que terminó su liga, su fútbol es irregular, te quiero como amigo, etc.

Pero mejor no. Las caídas de Brisbane (campeón de la A-League las dos últimas temporadas) y Central Coast (subcampeón la pasada, campeón este año de la fase regular) en la primera fase del torneo tienen la explicación que tienen: no saber cuando debían, y no poder cuando lo tenían a tiro.

Brisbane sólo ha sumado ¡3! puntos de los 15 en juego (ninguna victoria, tres empates) en un grupo en el que Ulsan y Tokyo se lo han llevado crudo (14 y 11 puntos respectivamente). Aunque la derrota 1-2 en casa ante el Ulsan fue lo que les hundió (llegaban a ese partido con 2 puntos por 5 de los surcoreanos), lo peor fue dejarse aplastar por el Tokyo (4-2) en un encuentro que pelearon con dignidad. El empate final ante el pobre Beijing (1-1), anecdótico.

Los 23 goles en toda la temporada de Besart Berisha (cuya temporada más prolífica hasta esta había sido la 08-09, en la que hizo ¡4! goles con el Horsens danés), procura la mejor nota de un Brisbane campeón en el que también han destacado Erik Paartalu y Mitch Nichols.

Central Coast, excelente competidor durante todo el año en Australia, estuvo más cerca del objetivo pero igualmente se quedó en la orilla. Al menos sí logró ganar un encuentro, y de qué manera (5-1) al mismo Tianjin Teda chino al que el Real Madrid aplastó en la pasada pretemporada. En su grupo fueron el Seognam de Ognenovski y el Nagoya de Josh Kennedy quienes accedieron a los dos primeros puestos con pulcritud. Especialmente dura fue la derrota por 5-0 ante los primeros, a falta de dos jornadas, cuando parecía que las opciones de los costeros por trascender de fase no eran tan remotas.

Así las cosas, el tercer australiano en liza era el único destinado a lavar la cara del fútbol aussie, y vaya si lo hizo. Adelaide, penúltimo en A-League este año pero finalista de la ACL en 2008 (lo más lejos que ha llegado un equipo australiano en competición continental), lideró su grupo con 13 puntos, y pasó a octavos junto al Bunyodkor uzbeko. Sólo una derrota (ante el Pohang surcoreano) mancha el historial del conjunto entrenado por John Kosmina, donde resurgió Van Dijk y también destacó el joven zaguero Daniel Mullen, autor de dos tantos en la fase de grupos.

En octavos, a Adelaide le toca enfrentarse la próxima semana (29 de mayo)  al Nagoya japonés donde esperan los Yoshida, Tanabe y por supuesto, Josh Kennedy. Suerte pues al último representante.

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