MAQUILLAJE PARA LAS OJERAS

Cahill celebra el 1-2

Cahill celebra el 1-2

Muy atrevido dispuso Holger Osieck a su equipo ante Omán en el ANZ Stadium de Sydney, con un único mediocentro puro (Jedinak) y tres jugadores de ataque (Kruse, Holman y Holland), de los cuáles éste último fue usado como pieza móvil entre el centro del campo y la delantera. Cahill, recuperado para la causa, hizo las veces de bastión en ataque por detrás de un Brosque inoperante pero como siempre escurridizo en las que tuvo. Así las cosas, y tras un inicio titubeante, con gol en contra incluido a los seis minutos (obra de Muqbali, quien ganó la espalda en carrera al lento Thwaite), Australia se lanzó al acoso de la portería defendida por Al-Habsi, ya leyenda viva de Omán, defendiéndose bien hasta el descanso el conjunto dirigido por el francés Le Guen. Tras la reanudación, y con el público citado en Sydney farfullando entre dientes, Osieck optó por no tocar el esquema y se encontró, nada más empezar, con el 0-2, obra de Jedinak en propia puerta. El tanto, que confinaba a Australia fuera de las plazas directas al Mundial de Brasil, no entorpeció la clara idea de ataque de los aussies, que empatarían poco después por medio de Tim Cahill, quien como casi siempre de cabeza pondría el 1-2, empatando de paso con John Aloisi en el tercer puesto de máximos goleadores históricos de la selección oceánica. Entraron Bresciano por Holland –superadísimo- y Archie Thompson por Kruse, voluntarioso pero sin acierto, para dar paso a una Australia más enjuta y trabajadora, que terminó maquillando los errores en defensa con otro gol, el del 2-2, que subiría Brett Holman a diez minutos del final, tiempo añadido incluido. Si bien es cierto que Australia podría darse con un canto en los dientes con el punto, labrado a base de sudor e insistencia, no menos cierto es que Omán podría haberse llevado un saco de goles de haber estado más acertado Cahill, quien monopolizó las ocasiones de la segunda mitad –tuvo hasta cuatro clarísimas-, o de haber fallado algo más Al Habsi, quien tuvo una tarde ciertamente inspirada. Australia, con el empate, conserva su segunda posición en el grupo empatada a puntos con la propia Omán, pero con un partido menos.

nzlNueva Zelanda triunfó

Mejor le fueron las cosas a Nueva Zelanda, que tras el batacazo en la Copa Oceanía del pasado verano ya ha puesto un pie en el próximo Mundial tras clasificarse en la zona OFC para el playoff continental de noviembre contra la CONCACAF. Los de Herbert, ahora centrado en la selección tras su renuncia al banquillo del Wellington Phoenix, ganaron in extremis 2-1 a Nueva Caledonia en el primer partido –en el que Shane Smeltz se partió literalmente la cara– con un gol en el añadido de Tommy Smith, y remataron faena en el ya nada trascendental encuentro contra Islas Salomón, que resolvieron por 0-2 con un equipo plagado de suplentes y no habituales apuntalado por el jovencísimo Tim Payne, quien hizo los dos goles, desarrollando una madurez impropia para su edad en el combinado nacional absoluto.

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PANORAMA PARA LOS PLAYOFFS

Terry Antonis (Sydney)

Terry Antonis (Sydney)

Wanderers, Central Coast, Adelaide y Melbourne Victory llevan clasificados para la ronda final dos semanas. Llegó a confirmarse incluso que la semifinal la jugarían los dos primeros, el Wanderers y los Mariners, y es de justicia reseñar que esta temporada ha desaparecido la ‘repesca’ para el que caiga en esta ronda; esto es, como en las anteriores ediciones, el eliminado de esta primera semifinal no tendrá opción de clasificarse luego para la final jugando contra el mejor de los cuatro equipos restantes.

Todavía en el aire está determinar, a falta de una jornada para que acabe el campeonato regular, las dos semifinales preliminares, así como los dos últimos equipos en entrar en playoffs: ahora, los mejor colocados serían Brisbane y Sydney, pero da la casualidad de que se miden precisamente en esta última jornada, y ninguno puede especular con el resultado, pues tienen a Perth y Newcastle a un punto de distancia: dicho de otro modo, ganar es seguir, empatar jugársela y perder, decir prácticamente adiós. En este sentido, los Jets de Heskey son los que peor lo tienen en caso de empate, ya que su goal average es desolador (-12), frente al -8 de Sydney, el -2 de Perth o el +2 de Brisbane, que ha asomado la cabeza en el tramo final tras una temporada complicada.

Los que ya están fuera matemáticamente de las finales son Melbourne Heart (palo al primer año de Aloisi en el banquillo) y Wellington Phoenix, que llevaba tres temporadas consecutivas disputándolas.

La circunstancia, además, podría otorgar el capricho de ver un Big Blue entre Victory y Sydney en una de las semifinales preliminares, si como parece, los primeros terminan terceros y los de Del Piero -que todavía tienen que certificar el pase-, sextos.

WAITAKERE, CAMPEÓN DE NUEVA ZELANDA

campeones

Por quinta vez en su historia y cuarta consecutiva, el Waitakere United se proclamó campeón de la liga de Nueva Zelanda, la ASB Premiership en este caso, tras imponerse por 4 goles a 3 al Auckland en la gran final del campeonato, toda vez que ambos dejaron atrás al Hawke’s Bay y al Canterbury United respectivamente en las semifinales.

La armada española que sustenta al Auckland (cinco jugadores más parte del cuerpo técnico, incluido el entrenador, Ramón Tribulietx) fue por delante en el marcador en dos ocasiones, adelantándose primero por parte de Manel Expósito, quien también haría el 2-2 una vez que Pearce y Krishna (el héroe de Waitakere esta temporada) respondieron al tanto.

Cuando el partido agonizaba (en el 89), Bale hizo estallar de júbilo al Auckland con el gol del 2-3 que parecía rendir el título hacia ellos, algo que no consiguen desde la 2008-2009; pero tras el saque inicial volvió a dar la réplica Waitakere por medio de nuevo de Krishna, quien pondría el 3-3, forzando así la prórroga, en la que decidiría el campeonato un nuevo gol de Pearce en el minuto 100.

CLASIFICACIÓN

 CLASIF

GOLEADORES

goleadores

DEL PIERO, A PASO DE ESTRELLA

del pieroDe todos los purasangre que alguna vez han pasado por la A-League (o andan en ella), Del Piero, quizás el más grande de todos, ya ha avanzado con su renovación por otra temporada más en el Sydney, rumbo al objetivo de llegar a los 50 partidos en la máxima competición australiana, cifra que hasta la fecha, y excluyendo a los cabezas de cartel oceánicos, sólo ha alcanzado Robbie Fowler, quien disputó 54 en dos temporadas entre North Queensland (que en paz descanse) y el Perth Glory. Por delante del ex del Liverpool están los australianos Craig Moore y John Aloisi, así como el neocelandés, todavía en activo, Shane Smeltz, leyenda viva de la competición con sus 73 goles en 119 encuentros. También en activo están, compartiendo vestuario con Del Piero en el Sydney, Brett Emerton (45 partidos) y Jason Culina (52).

[VÍDEO: GOLES DE DEL PIERO EN LA A-LEAGUE]

También en los goles que marque focalizará Del Piero la huella que deje en Australia: el ex de la Juventus lleva 12 esta temporada, números con los que ha superado ya a Harry Kewell, Dwight Yorke, Mario Jardel, Romario o Francis Jeffers. Su objetivo a corto plazo está precisamente en los 18 que marcó Fowler entre 2009 y 2011, antes de su adiós a la A-League.

estrellas

NIÑOS EMERGENTES EN AUSTRALIA

Nabbout (Victory) celebra una victoria con la afición.

Nabbout (Victory) celebra una victoria con la afición.

Si por algo se ha caracterizado en su historia el balompié australiano es por el amplio y buen quehacer que desempeña con los jóvenes de su país: no en vano, su segunda división extraoficial es la liga de filiales, la National Youth League, que casi siempre es pasarela al primer equipo para aquellos que, como en el americanísimo concepto de los centros de entrenamiento, evidencian dotes para la élite.

Esta temporada no iba a ser una excepción: muchos chicos, la mayoría aún en edad sub21, comienzan a meter las narices en el fútbol de los mayores, algunos incluso con crédito y presencia. Es el caso, por ejemplo, del defensa Donachie (Brisbane), portentoso central de 1,93 internacional sub20 que, a sus 19 años, se ha erigido en pieza móvil de la retaguardia del Roar, algo vacilante esta temporada.

Comparten vestuario con él otros dos prometedores jóvenes: Julius Doe (18), mediapunta de ascendencia africana que ha disputado 46’ y ha sido internacional sub17, y por supuesto Corey Brown, lateral izquierdo habitual en todas las inferiores a pesar de que apenas ha cumplido los 19. Brown suma en la A-League 111 minutos.

Dos de los equipos que mejor trabajan las inferiores en la NYL anteriormente referida son el Adelaide y el Melbourne Heart. En el primero ya han tenido minutos el portero Paul Izzo (18 años), Jacob Melling y Awer Mabil (ambos de 17); el primero, particularmente, ha dejado muy buen sabor de boca en sus apariciones y está especialmente seguido por los técnicos de las inferiores (ya ha sido internacional en su categoría). En el Heart, Walker (19, mediocentro) ha disputado ya 807 minutos esta temporada, mientras Ersin Kaya (de su quinta) apenas 23. Garuccio, de 17 años, firmó por sorpresa para el primer equipo en verano y lleva jugados 199’. Éste es un extremo de los de antes. Con paciencia, saltará pronto.

Presentes por necesidad

Gameiro celebra uno de sus goles en la pasada Copa Asia sub19

Gameiro celebra uno de sus goles en la pasada Copa Asia sub19

En el nuevo West Sydney Wanderers, como en Wellington Phoenix, los jugadores más jóvenes empiezan a contar casi por pura necesidad, económica en el caso de los primeros –debutan este año en la A-League con una mano delante y otra detrás- y deportiva en el caso del Phoenix –colista-. En el WSW llevan tiempo destacando Reece Caira, lateral zurdo que por lesión apenas ha jugado este año pero que es fijo en la sub20, Kwabena Appiah (256’ y campeón de la NYL con el Central Coast la temporada pasada) y Joe Gibbs, quien se ganó su fichaje a pulso tras salirse en pretemporada. Todos tienen 20 años. En Wellington destacan sobre todo Tyler Boyd, fichado en verano (18 años, 792 minutos), habitual en las inferiores neocelandesas, y por supuesto Corey Gameiro, sensación de la última Copa Asia sub19. Gameiro, a sus 20 años, ya ha pasado por Inglaterra (Fulham) y Holanda (FC Eindhoven).

Homenaje al mítico Hagi

Hagi Gligor tiene 17 años y nueve hermanos

Hagi Gligor tiene 17 años y nueve hermanos

Sydney y Melbourne Victory, en condición de gigantes históricos de Australia, guardan también como oro en paño a sus apariciones en la cantera. Los primeros este año han espoleado a jugadores como Triantis (21 años, 705 minutos, hizo el gol de la victoria en el 2-1 ante Brisbane y ha estado cubriendo la baja por lesión de Culina), Petkovski (central, 19 años, 152 minutos y ex del glorioso Marconi Stallions) y sobre todo, Hagi Gligor, un futbolista completamente distinto a sus 17 años, llamado así por Giga Hagi, el exjugador de Barcelona y Real Madrid entre otros. Gligor, medio australiano, medio filipino –por parte de madre-, también pertenece a una familia diferente, ya que tiene nada menos que nueve hermanos. En el Victory las apariciones son más sonadas: Geria y Stella (19 y 21 años respectivamente) ya son conocidos de las inferiores australianas: el primero aún no ha debutado  pero el segundo, pese a su juventud, ha pasado ya por Siena y Rangers, en Italia y Escocia. Especial es el caso de Nabbout, de 20 años, que ha marcado 4 goles en 654 minutos este año en la A-League, incluyendo un milagroso doblete precisamente en el primer Big Blue de la temporada ante el Sydney, que remontó el marcador adverso y dio los tres puntos al conjunto de Victoria.

También en el Perth Glory y en Newcastle Jets emergen jóvenes, si bien la presencia de estos es puramente testimonial. En el Glory promete mucho Makeche, de ascendencia zambiana, un ariete rapidísimo y muy fuerte de 20 años que ya ha disputado 23 minutos con el primer equipo, mientras que en los Jets son el meta Duncan (20 años) y por supuesto Taggart (19), quien ha sido incluso internacional absoluto con Australia, quienes focalizan la atención. Taggart, precisamente, procede de la cantera de Perth, con quienes debutó en la A-League, donde acumula dos goles en 826 minutos.

Unos llegarán y sonarán: otros quedarán en el camino. Lo que está claro, de partida, es que la oportunidad la tienen –cosa que no todos pueden decir- y sólo está en su mano, y también un poco en mano de la suerte y la ubicuidad, el aprovecharla y terminar significando en función de lo que aparentan que pueden llegar a ser.