UN COAST CADA VEZ MENOS GOLD

La A-League sigue sin ser territorio para los románticos. A estas alturas, el Gold Coast sigue paso a paso la fatídica historia que protagonizó el año pasado Queensland y que terminó dando con los huesos del Fury en el más absoluto de los olvidos. Gold Coast agoniza y lo hace a ritmo de récord, pues en navidades nada parecía perturbar la continuidad de la franquicia una temporada más en la A-League. Sin embargo, su dueño, Clive Palmer, no satisfizo la garantía de renovación de la licencia, razón por la que el club le fue arrebatado de las manos. Para evitar que la competición se desvirtuara, uno de sus representantes visitó en persona a la plantilla del equipo, colista esta temporada y protagonista de algunos de los momentos más pobres de la temporada a fin de pedirles un último esfuerzo. “Hay demasiado en juego”, se les dijo. Días después, y en mitad del ciclón levantado por la destitución del técnico Miron Bleiberg, muy crítico con la actitud de los suyos y en particular con el dueño, Clive Palmer, fue el presidente de la FFA (Federación de Fútbol de Australia), Frank Lowy, quien poco menos que firmó la defunción del club, dado que encontrar cobijo económico a su continuidad era inviable. La franquicia está a un paso de la desaparición, si bien el proceso abierto entre Clive Palmer y la A-League podría terminar dando la razón al primero y obligando a la federación a renovar la licencia del club con carácter provisional.

 

Anuncios

SEMANA CLAVE PARA KEWELL… Y MCKAY

En una semana marcada por la deshonrosa eliminación de Australia y Nueva Zelanda del Mundial sub’20 (dos equipos que se fueron con toda la pena del mundo y sólo supieron de la gloria a través de la consola), también se pueden decidir dos importantes movimientos en el mercado estival australiano. Ese mercado que, por obra y gracia de la FFA, todavía se extenderá dos meses más, hasta el comienzo de la competición a mediados de octubre (por lo que es inútil aventurar cualquier once hipotético en footballuser.com o similar).

El primero vuelve a competer a Harry Kewell. Tras enfriarse su vuelta a la A-League durante un tiempo después de mediar de manera algo impopular su agente, Bernie Mandic, parece que por fin esta semana el Melbourne Victory anunciará su fichaje para la 11/12, en lo que supondrá uno de los golpes de efecto más importantes que se recuerdan en Australia. No hay que olvidar que otras estrellas como Yorke o Juninho llegaron para llevárselo crudo y hacer el paria un poco por el mercado internacional: Harry vuelve a sus raíces, y además, dentro de lo que cabe, sigue teniendo un cartel más que codiciado (cobraba cerca de 2 millones de euros anuales en el Galatasaray).

Kewell y Kalac, mucha risita en el Mundial 2006

Sólo Zeljo Kalac (?), probablemente el australiano que más lejos ha llegado haciendo menos méritos (cuatro años en el AC Milan, incluyendo 9 partidos de Champions), podía arrojar todavía algo de sombra sobre la llegada de Kewell al Victory. Y es que el ex del equipo rossonero, que también ha vuelto a la A-League donde, ya retirado, será el entrenador de porteros del Sydney, ha dicho que piensa que Harry también podría estar cerca de firmar por los skyriders. Una opción que no ha desechado ni siquiera Dirk Melton, el director general del Sydney.

El otro nombre es el de Matt McKay. Como era de esperar, el talentoso volante zurdo del Brisbane Roar no iba a tardar mucho en volar de Australia, menos aún tras la Copa Asia en la que dejó tantos y tan buenos detalles. Y será el Glasgow Rangers escocés quien se haga con sus servicios, en un traspaso que en principio quedará cerrado también a finales de esta semana, una vez hayan disputado su correspondiente partidito de Europa League ante el Maribor esloveno. Lo cual dejará totalmente descabezado a un Brisbane que ya ha perdido a Solórzano y Barbarouses, dos hombres de importancia capital en la consecución del título el pasado año.

McKay, rumbo a Ibrox Park

PD. Bresciano ha firmado por el Al-Nassr saudí, donde se encontrará al también australiano McKain. Por su parte, Lucas Neill, sin equipo tras no renovar con el Galatasaray, puede estar cerca de fichar por el Al-Jazira, también del país emiratí.

[Leer el artículo entero en Gulfnews.com]

ASIA, DE 10; OCEANÍA, DE 0

Es el marcador global de la eliminatoria que ha mandado a Australia y Nueva Zelanda a casa en octavos de final del Mundial sub17. Mientras los ‘aussies’ de Versleijen cayeron por 4-0 ante una Uzbekistán en alza que poco o nada tiene que ver con la que comenzó el torneo, Nueva Zelanda fue humillada (por segunda edición consecutiva tras la fase de grupos) al perder nada menos que por 6-0 contra Japón. Un resultado que, no por predecible (Japón, lo advertía en la previa, es una potencia mundial emergente en categorías inferiores), deja de ser dolorosísimo.

Las claves de estas dos derrotas radican en varios puntos, que obviamente hay que analizar “partido a partido”, que diría Guardiola, y sin caer en el fácil camino de la pasión. Eso que te lleve a pensar cosas como “Han sido eliminadas porque son dos mierdas de equipo”. Nada más lejos. Si bien Nueva Zelanda, a pesar del 1-4 contra Uzbekistán en la primera jornada, acudía con la misión de pasarlo bien, Australia había dejado más que buenas sensaciones durante la primera fase del torneo que se está celebrando en México.

AUSTRALIA. Salió, como se dice en tenis, en el primer turno, el de las 22:00 hora española. Sin Makarounas (lesionado) ni Perkatis (sancionado), dos jugadores capitales en la imagen dejada durante los dos primeros partidos ante Costa de Marfil y Brasil. Sin embargo, se vio aplastada enseguida por una Uzbekistán que hizo 4 como podía haber hecho ocho. De hecho, si por algo se ha caracterizado Australia en este Mundial, además de por los letales e inestables picos de rendimiento que ha ofrecido, ha sido por su debilidad defensiva. Ni Tom King ha estado a la altura, ni el capitán Connor Chapman pudo frenar en este caso el ímpetu uzbeko. Con la goleada, y como parecía haber escrito un irónico dios futbolístico (no necesariamente futbolero), Uzbekistán se desquita de aquel 6-0 entre las selecciones absolutas en semifinales de la pasada Copa Asia. El siguiente reto de los australianos está en cerrar el pase para el Pre-Olímpico y, sobre todo, volcar las esperanzas en el próximo Mundial sub20 de Colombia.

Teeboy Kamara es expulsado al final del partido (Foto: Getty)

NUEVA ZELANDA. Murió de éxito. Había saltado a todas las portadas tras golear precisamente a Uzbekistán (1-4) en la primera jornada, un partido en el que se salió con un hat-trick el volante diestro, Stephen Carmichael. De quien, por cierto, nada más se supo después de venderse, con más imprudencia que descaro, al Arsenal en unas declaraciones a FIFA.com. La derrota en el segundo partido ante la República Checa hirió de esperanza a un combinado que poco o nada necesita para hundirse, para reconocer su escasa competitividad. Sin embargo se repusieron con el empate a cero ante EEUU (un rival duro) y salvaron el escollo como pudieron. Sin Jesse Edge, Jordan Vale o el propio Carmichael en su mejor forma, los neozelandeses cayeron por 6-0 ante un Japón que disparó… ¡¡26 veces!! a la portería del infravalorado Scott Basalaj. Con todo y con eso, los jóvenes ‘kiwis’ se van con la sonrisa algo más alta que sus ‘colegas’ australianos. Venían a participar y se fueron en la misma ronda que los socceroos. Todo un honor.

Ideki Ishige celebra el 2-0 ante el pesar de un neocelandés (Foto: Getty)