CON LOS MAYORES VOLVIÓ EL BIEN

Suena duro, pero a veces los jóvenes no sirven. Animan, alegran, dan color. Porfían, se gustan, sonríen en cada saque de banda. Pero todavía les cuelga la competitividad, lo que los entrenadores llaman ‘mala leche’, y a medio plazo, quienes confían en ellos lo terminan pagando salvo que se dé la circunstancia de que coincidan en espacio y tiempo los mejores jóvenes. A Nueva Zelanda este verano le ha pasado un poco lo primero, pero cuando los mayores enseñen a los menos mayores cómo se juega a esto y empiecen a subir niveles, el equilibrio puede dar un resultado más que agradable.

Todo para decir que los kiwis derrotaron 0-2 a Nueva Caledonia en el primer partido de la última fase de la OFC para el Mundial 2014, fase en la que ya no caben líos ni tropiezos: el primero, pasa. Herbert dejó el equipo experimental de la Copa Oceanía (Payne, Barbarouses y Rojas fueron suplentes y jugaron los minutos de la basura, ya con el marcador resuelto), y volvió a los Reid, Vicelich (81º partido), Bertos o Lochhead. Shane Smeltz y el joven Chris Wood, que sigue aprendiendo a base de goles, fueron los autores.

Tahití, sorprendente e histórico campeón de la Copa Oceanía, cayó ante Islas Salomón.

AUSTRALIA, TRES Y A DORMIR

Líbano fue un sparring de escaso nivel para los socceroos que, eso sí, necesitaban volver a ganar tras 4 partidos consecutivos (incluyendo las dos derrotas en Europa ante Dinamarca y Escocia). No lograban la v ictoria, de hecho, desde que en febrero dejaran fuera del Mundial a la Arabia Saudí de Rijkaard.

Habida cuenta de la escasa exigencia del choque, Osieck recurrió a la vieja guardia para ganar sin mayores problemas (0-3), con tantos de Cahill (más de un año sin marcar con la selección), McKay y Archie Thompson, que no mojaba desde octubre de 2005, en un partido ante Jamaica. La nota negativa del encuentro fue la lesión al final de Alex Brosque; la positiva, que Schwarzer jugó su partido internacional número 100, y que Kruse volvió a ser titular.

El día 11, Australia se juega los oros ante Jordania en el grupo de clasificación para el Mundial, donde de momento suman dos empates (ante Omán y Japón).

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UN CAMBIO, DOS EMPATES

No ha empezado todo lo bien que debiera Australia la cuarta ronda de clasificación para el Mundial en la zona asiática, tras empatar en sus dos primeros encuentros ante Omán (0-0) y la actual campeona de la AFC, Japón (1-1), en dos encuentros en los que Osieck, consciente, recuperó la esencia de esa Australia del Mundial de 2010 de Verbeek, más defensiva, rocosa, cerrada y con nula participación de los más jóvenes.

El técnico alemán calcó ambos onces en los dos partidos, con una única salvedad: la inclusión de Tim Cahill por Kewell ante Japón, variando mínimamente el esquema y apretando la línea destructiva apuntalada por el pivote menos imaginativo posible, que forman Bresciano y Valeri. Quizás la variación más inteligente fue devolver a Wilkshire a la posición de volante, más adelantado, donde llega mucho mejor desde el lateral, aunque el ariete elegido para ambos partidos (Alex Brosque) no fuera el idóneo para aprovechar estas subidas.

Once de Australia v Omán (08.06.12)

Otras dos novedades fueron las vueltas de Jade North y David Carney a los laterales. El primero, central de convicción, ha tenido minutos en el flanco diestro, donde hasta ahora no ha desentonado si bien cumple básicamente la función de un tercer defensa incrustado en el centro, obligando a  Wilkshire, único capacitado por físico, a replegarse en no pocas ocasiones desde su situación. Lo de Carney es otra historia. Tras su horrible paso por España, parecía perdido para la causa, pero la clasificación de su nuevo equipo, el Bunyodkor, para cuartos de la Asian Champions League, le ha devuelto a escena.

Once de Australia v Japón (12.06.12)

Los jóvenes Langerak, Kruse, Spiranovic o Williams apenas aparecieron durante estos encuentros de junio, mientras otros como Josh Kennedy o Jedinak, habituales en las primeras rondas de clasificación, tampoco tuvieron el protagonismo que se esperaba.

SIEMPRE SE VAN LOS MEJORES

A ver cómo le explicas a alguien a quien le guste mínimamente el fútbol que los dos mejores equipos de Australia se han quedado fuera de la ACL en la fase de grupos. La tarea, a priori difícil, podría amortiguarla el excusario habitual de estos casos: hace un mes que terminó su liga, su fútbol es irregular, te quiero como amigo, etc.

Pero mejor no. Las caídas de Brisbane (campeón de la A-League las dos últimas temporadas) y Central Coast (subcampeón la pasada, campeón este año de la fase regular) en la primera fase del torneo tienen la explicación que tienen: no saber cuando debían, y no poder cuando lo tenían a tiro.

Brisbane sólo ha sumado ¡3! puntos de los 15 en juego (ninguna victoria, tres empates) en un grupo en el que Ulsan y Tokyo se lo han llevado crudo (14 y 11 puntos respectivamente). Aunque la derrota 1-2 en casa ante el Ulsan fue lo que les hundió (llegaban a ese partido con 2 puntos por 5 de los surcoreanos), lo peor fue dejarse aplastar por el Tokyo (4-2) en un encuentro que pelearon con dignidad. El empate final ante el pobre Beijing (1-1), anecdótico.

Los 23 goles en toda la temporada de Besart Berisha (cuya temporada más prolífica hasta esta había sido la 08-09, en la que hizo ¡4! goles con el Horsens danés), procura la mejor nota de un Brisbane campeón en el que también han destacado Erik Paartalu y Mitch Nichols.

Central Coast, excelente competidor durante todo el año en Australia, estuvo más cerca del objetivo pero igualmente se quedó en la orilla. Al menos sí logró ganar un encuentro, y de qué manera (5-1) al mismo Tianjin Teda chino al que el Real Madrid aplastó en la pasada pretemporada. En su grupo fueron el Seognam de Ognenovski y el Nagoya de Josh Kennedy quienes accedieron a los dos primeros puestos con pulcritud. Especialmente dura fue la derrota por 5-0 ante los primeros, a falta de dos jornadas, cuando parecía que las opciones de los costeros por trascender de fase no eran tan remotas.

Así las cosas, el tercer australiano en liza era el único destinado a lavar la cara del fútbol aussie, y vaya si lo hizo. Adelaide, penúltimo en A-League este año pero finalista de la ACL en 2008 (lo más lejos que ha llegado un equipo australiano en competición continental), lideró su grupo con 13 puntos, y pasó a octavos junto al Bunyodkor uzbeko. Sólo una derrota (ante el Pohang surcoreano) mancha el historial del conjunto entrenado por John Kosmina, donde resurgió Van Dijk y también destacó el joven zaguero Daniel Mullen, autor de dos tantos en la fase de grupos.

En octavos, a Adelaide le toca enfrentarse la próxima semana (29 de mayo)  al Nagoya japonés donde esperan los Yoshida, Tanabe y por supuesto, Josh Kennedy. Suerte pues al último representante.

TRES AUSTRALIANOS POR UNA CORONA ASIÁTICA

Arrancaron en la #ACL (Champions League Asiática) los tres conjuntos australianos que participan en esta edición 2012. Salvo Brisbane, campeón de la A-League la temporada pasada, que pagó su inexperiencia y cayó en casa 0-2 frente al Tokyo FC, los otros dos sí mantuvieron el nivel. Central Coast sacó un meritorio empate sin goles ante el Tianjin Teda chino que goleó el Real Madrid en pretemporada, mientras que Adelaide, equipo más en forma de los tres, ganó contra pronóstico y a domicilio (1-2) al Bundyodkor uzbeko, exequipo de Rivaldo y actualmente el que paga las nóminas del australiano Carney, ex del Alcorcón. No en vano Adelaide sigue siendo el conjunto australiano que más lejos ha llegado en ACL (finalista en 2008).

Brisbane, Adelaide y Central Coast se medirán en la segunda jornada a Beijing, Gamba Osaka y Nagoya respectivamente esta semana, entre el 20 y el 21 de marzo.