LOS 12 MOMENTOS DE AUSTRALIA EN 2012

-BRISBANE REPITE TÍTULO

Un inexistente penalti en el tiempo de añadido sobre Berisha, convertido posteriormente por el propio albanés, dio a Brisbane su segunda A-League consecutiva ante el Perth Glory, más que digno rival y subcampeón con todas las letras. Aun así, fue el Central Coast quien se llevó el título, de la mano de Graham Arnold, durante el campeonato regular.

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-ESPANTADA DE KEWELL

El ex del Liverpool, entre otros, sorprendió a todos tras anunciar que dejaba el Victory en verano, después de la decepcionante temporada de su equipo (fuera de playoffs) y escudándose en la enfermedad de su suegra para tomar la decisión definitiva. Kewell tenía tres años firmados, pero podía dejar el equipo gratis al terminar cualquiera de ellos. Su legado, 8 goles en 25 partidos. Hoy, sigue siendo libre y de hecho ha flirteado con tres equipos de la A-League para volver a Australia.

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-BIENVENIDOS, WANDERERS

En julio se constituiría la nueva franquicia de la A-League, que sustituiría al tristemente desaparecido Gold Coast; basada en Sydney, recibió el nombre de Western Sydney Wanderers y su presentación en sociedad fue muy bien acogida (tanto que se estima que ya tiene mayor masa social que Adelaide, Newcastle Jets o Central Coast). Su primera victoria llegó en la J4 ante nada menos que Brisbane, el campeón, y a domicilio. En diciembre ganaron el segundo derbi de Sydney (0-2) y aplastaron por 6-1 a Adelaide.

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-ALOISI, LEYENDA AL BANQUILLO

John Aloisi, historia viva de Australia y ex de la Liga, cogió las riendas del Melbourne Heart tras la salida de Van’t Schip rumbo a México. Como avales, su excepcional temporada en el filial y la gran confianza en su figura mediática. Aloisi debutó ganando nada menos que el derbi de Melbourne, pero hasta ahora todavía no ha conseguido que el equipo encuentre un rumbo fijo hacia los playoffs que sí disputaron la pasada temporada.

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-AMARGO ADIÓS A LOS JUEGOS OLÍMPICOS…

Australia se quedó casi totalmente a cero (no marcó un solo gol en seis partidos, pero sumó dos puntos) rumbo a la disputa de los Juegos Olímpicos de Londres, lo que obviamente les dejó fuera de una competición que llevaban disputando desde 1984. Aurelio Vidmar, el seleccionador, fue duramente señalado por la prensa y muchos de los jugadores que tomaron parte en estos partidos, como Mustafa Amini o Dugandzic, completaron el ridículo más espantoso de sus cortas carreras.

-…Y AL MUNDIAL SUB17

Los jóvenes ‘aussies’ tampoco dieron la talla en la Copa Asia sub16, torneo en el que no pudieron pasar de cuartos de final, perdiendo así el billete para disputar el Mundial sub17 del próximo año. La manera de despedirse tampoco fue la más digna: 5-1 ante el organizador de la edición, Irán. Edwards, el técnico que dirigió esta catástrofe menor, se mantiene a pesar de todo en el puesto, donde le acompaña como asistente, preparado para tomar el relevo, otra leyenda: Tony Vidmar.

-OTRA ASIAN CHAMPIONS LEAGUE PARA TAPARSE

De nuevo una discretísima actuación de los australianos en la Asian Champions League acabó con Adelaide –el conjunto aussie más laureado en esta competición- diciendo adiós en cuartos, tras caer ante el Bunyodkor uzbeco. Brisbane y Central Coast ni tan siquiera pasaron la fase de grupos, pero serán los representantes de la A-League en la próxima edición de 2013.

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-LA ESPERADA VUELTA DE DYLAN TOMBIDES

Tras serle diagnosticado un cáncer de testículo antes de los 18, y recaer apenas unos meses después, Dylan Tombides por fin reapareció con el filial del West Ham, con quien disputó en agosto un amistoso en el que se le pudo volver a ver. Durante estos meses de zozobra, no sólo peligró su carrera, sino también, y muy seriamente, su vida. La suya es una historia para tener grabada a fuego.

Dylan Tombides

-DEL PIERO Y HESKEY SE APUNTAN

El mercado de fichajes trajo dos movimientos espectaculares que llamaron la atención de todo el planeta: el de Emile Heskey, que fichó por Newcastle Jets, y sobre todo, el de Alessandro Del Piero, quien firmó dos años con el Sydney. Su fichaje, su llegada, todo cuanto movió a su alrededor, forman ya parte de la historia del país. Aumentó las ventas, llenó estadios e incluso se dio el lujo de estrenarse como goleador con un increíble tanto de falta directa. Shinji Ono, Balón de Oro asiático en 2002, completó la terna de fichajes mediáticos tras firmar por el Wanderers.

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-JORDANIA MANDA A AUSTRALIA A LA LONA

Por inesperada fue muy sonada la derrota de Australia frente a Jordania (2-1) en la fase de clasificación del Mundial 2014. Tanto, que incluso ese mismo día el puesto de Holger Osieck pendió de un hilo, aunque finalmente se le ratificó. Los socceroos actualmente son segundos de su grupo pero empatados a puntos con Iraq y Omán, situación que deben resolver si no quieren llevarse un susto de los gordos precisamente cuando más y mejor se está vendiendo la marca australiana.

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-LA PEOR PESADILLA DEL SYDNEY

Fue el primer partido del Sydney sin Del Piero, y vaya si lo notaron: nada menos que por 7-2 vapuleó el Central Coast a los por entonces dirigidos por Ian Crook, que perdería su puesto poco después tras caer también en el Big Blue ante el Victory. Al descanso de esta pesadilla contra los Mariners, el Sydney perdía por 3-1; pero en la segunda mitad se desató la tormenta. Se trata de la tercera mayor goleada de la historia de la A-League, y por supuesto la peor del Sydney.

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-ASOMAN LOS JÓVENES A LA ABSOLUTA

Los últimos compromisos de Australia en 2012, sobre todo en la modestísima East Asian Cup, trajeron consigo varios debuts de muchos jugadores jóvenes en los que se tiene depositada una esperanza bestial. Así, nombres como Leckie, Babalj, Rogic, Matt Ryan, Behich, Mooy, Antonis, Taggart o Marrone tuvieron sus primeros minutos con la absoluta. También debutaría el central, algo más talludito, Dino Dulbic (29). La cadencia podría hacer que 2013 fuera el año en el que muchos de estos nombres se asentaran en el primer nivel: Ryan, Behich o Rogic, los principales candidatos.

Chinese Tapei v Australia - EAFF East Asian Cup 2013 Qualifying

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DYLAN TOMBIDES, UNA CICATRIZ DE FÚTBOL

Tombides muestra sonriente su cicatriz tras la segunda operación (Foto: The Daily Mail)

Dylan Tombides no había cumplido todavía los 18, pero ya estaba marcado en las hojas de ruta del fútbol base internacional como uno de los cracks a seguir durante el Mundial sub-17 de México. Su temprano salto al West Ham, donde encandilaron sus movimientos, recursos con las dos piernas y remate dentro del área, le había sentado en el mostrador. Él y Makarounas lideraban a una Australia encuadrada en el mismo grupo que Brasil, Dinamarca y Costa de Marfil, rivales a priori muy por encima de las posibilidades oceánicas. Sin embargo, la carambola permitió que los aussie pasaran como mejores terceros de grupo, lidiando en la siguiente ronda contra Uzbekistán.

Aquel choque se resolvió rápido, por suerte para todos. Los uzbekos tiraron a la basura a Australia con un sonrojante 4-0 que adelantó las vacaciones de los chavales. Tras el encuentro, Dylan fue uno de los jugadores llamados a pasar un control anti-doping sorpresa. Sin más preocupación, el chaval volvió a Inglaterra y desde allí partió a Cancún junto a su familia, para saborear las vacaciones por las que cualquier otro chico de su edad soñaría toda su vida. Sin embargo, una vez allí, recibió una llamada que cambiaría sus planes durante los próximos meses. El análisis de sangre posterior a la derrota contra Uzbekistán había revelado que  tenía cáncer de testículo. No había tiempo que perder.

La noticia arruinó las vacaciones en familia pero sobre todo, los sueños de un adolescente que venía de representar a su país ante el mundo apenas unos días antes. De ahí que su primera reacción, bañada en una inocencia cruel, fuera dirigirse a su padre y preguntarle: “Papá, ¿esto me puede matar?”. La respuesta, aunque nadie quisiera darla, era sí. Fue sometido a una operación de 45 minutos en el St. Bartholomew’s de Londres, y posteriormente, comenzó a recibir un traumático tratamiento de quimioterapia que a punto estuvo de cercenar sus ilusiones para siempre.

En una entrevista en el Daily Mail a Neill Asthon, el propio chico reconoció que le llevaba de cinco a 10 días recuperarse de cada sesión, de ahí que pidiera a sus amigos y compañeros de equipo que no fueran a visitarle. Reconoce, incluso, que en un momento de dolor y desesperación extrema, se sincerara con su madre y le dijera: “Mamá, no quiero más quimio. Viviré con esto”. Palabras de un niño a quien la naturaleza parecía quererle cobrar un precio excesivo a cambio de haberle hecho cumplir su sueño de, incluso, haber estado en el banquillo del primer equipo del West Ham en un par de ocasiones, aunque no llegara a debutar. Nadie en su entorno dejó que Dylan se derrumbase. Australia e Inglaterra se volcaron con él. Incluso el mítico central Craig Moore, hoy colaborador en Fox Sports y que superó en 2008 la misma enfermedad, le llamaba regularmente para mandarle ánimos. No termina de ser justo, a ojos del recorrido, que un cáncer mate los sueños de nadie, aunque no termine con él.

Dylan y su familia sufrieron mucho, pero tras unos meses en el hospital, empezó a salir. La pesadilla parecía ir tocando a su fin, todo estaba quedando en una amarga experiencia. Soñando con volver a vestirse de corto, Dylan incluso acudió más de una vez a ver a sus compañeros entrenarse. Pero todavía faltaba otro golpe más, el segundo, para poner a prueba definitivamente el grosor de su piel. En noviembre de 2011, un nuevo análisis reveló la reproducción de células cancerígenas en su estómago, razón por la cual volvió a ser intervenido. De esa operación conserva hoy una enorme cicatriz que le recorre el tronco en vertical, desde el corazón al ombligo. Una de esas carreteras de vida que a nadie le apetece nunca tomar, pero que casi siempre conducen a un destino ordenado, fiel, adulto.

De aquella salió mejor, todavía más firme y consistente. No tardó tanto en abandonar el hospital, y aunque los médicos y psicólogos del club eran prudentes respecto a su vuelta, el chico lo tenía claro. A su edad, todos están empezando. Incluso él. Tras esperar y trabajar en silencio varias semanas, por fin pudo volver a entrenarse con el filial del West Ham, el 29 de mayo. Ese mismo día recibió la visita de Ashton, quien relata así su encuentro: “Cuando quedamos, revoloteaba por la casa sin parar, poniéndose gomina para los fotógrafos (y las chicas), y revolviéndose avergonzado cuando su madre, Tracylee, intentaba darle un beso en la mejilla”. Dylan Tombides sobrevivió a todo, al cáncer, a la presión, y volvió a acariciar su sueño. Con 18 años, pese a su pose de niño, es un hombre, aunque aún no lo sabe. Y el paso más importante que le quedaba por dar, ya lo ha dado: volver a jugar. Lo hizo hace apenas unos días, el 8 de agosto, en un amistoso del filial del West Ham. Este verano, su temporada, su vida y su anhelo empiezan de cero. Ya es un luchador, tocado por la circunstancia, que ha captado una señal inquívoca del cielo: “todavía no”.