AUSTRALIA TIENTA A BECKHAM

Hace unos días, con motivo de la finalización de contrato de Beckham con LA Galaxy, los rumores sobre su futuro empezaron a apuntar en todas direcciones. Por supuesto, Australia fue de las primeras en sonar, toda vez se publicó que el jugador habría mandado a uno de sus hombres de confianza a tantear las opciones de jugar en la A-League. Al igual que ocurriera con Ballack y los Wanderers, opción que finalmente no cuajó y que terminó con el alemán retirándose y después conduciendo desorientado a más de 200km/h por Cáceres, en una operación de este calibre tiene mucho que decir la FFA, ya que actualmente el tope salarial de la competición lo marca Del Piero (dos millones de dólares australianos anuales) y además las posibilidades técnicas de incrustarle en un equipo concreto implicarían la revisión de algunos de los preceptos legales de la competición, sobre todo en lo referente a lo que a la categorización del jugador se refiere.

Apenas unas horas después de aquel texto, repicado por cientos de medios en todo el mundo, otro portavoz zanjó la historia comentando, literalmente, que Beckham no tenía planes de jugar en Australia. Sin embargo, apenas tres días después de aquel devaneo, la opción ha vuelto a resugir, y además lo ha hecho con un carácter que da que pensar que puede haber fumata blanca pronto. De primeras, ha coincidido que el jugador ha hecho oficial que no seguirá en la MLS (finaliza el 1 de diciembre, día de la final de copa) con que dos clubes de la A-League, Perth Glory y Melbourne Heart, se han posicionado para seducir al jugador. Los primeros tuitearon su intención: “The race is on”. Los segundos, a través de su CEO, han confirmado incluso que existe una oferta, lo cual considera “legítimo”, y además se muestra confiado, ya que considera que el jugador “valorará cada una” que le pueda llegar desde otros sitios.

De primeras, cabe destacar que en la actualidad tanto Perth como Melbourne Heart tienen cubiertas sus plazas de jugador franquicia, con Shane Smeltz y el brasileño Fred respectivamente: esto implica que, a primera vista, la única manera de llevar a Beckham a alguna de los dos equipos sería con un contrato de jugador invitado (máximo 10 partidos) como el que firmó en su día Romario, opción que además también podría resultar atractiva para el propio Beckham, ya de 37 años de edad, si lo que no pretende es atarse demasiado tiempo a un nuevo equipo. De todos modos, el CEO de la FFA, David Gallop, trabaja a destajo desde hace días para intentar encontrar la manera de atraer el jugador inglés a la A-League y así terminar de reventar toda la atención mediática que desde Europa y Asia ha llamado esta temporada con las llegadas de Heskey, Shinji Ono y, fundamentalmente, Alessandro Del Piero.

A-LEAGUE 2012; APLAUSO Y CIERRE

¿Sabéis lo que significa que cada 31 de diciembre los informativos abran a mediodía en España con la celebración de Año Nuevo en Australia? En efecto. Que para seguir su fútbol hay que madrugar. Casi siempre merece la pena, por cierto, aunque implique transmutar los encurtidos y la Freeway del chino por el cola-cao (del Mercadona) y, si procede, otro tipo de acompañamiento de salubridad cuestionable. La Hyundai A-League así lo merece, como ha vuelto a quedar demostrado esta temporada con el desenlace del título, que recayó de nuevo en manos de Brisbane Roar, campeón también el pasado año. Perth, el finalista que aspiraba a no terminar último cuando empezó el campeonato, soñó con pintar de barniz el laurel de su corona (fue en 2004 el último campeón de la National Soccer League, el torneo que dio paso a la actual A-League), y de no ser por el jubileo de Brisbane, que remontó en 13 minutos (del 83 al 96, penalti inexistente incluido), habría dado la campanada más sonora que se recuerda en el continente. Y el listón, particularmente en el fútbol australiano, está alto respecto a sorpresas y revelaciones.

Este año, sin ir más lejos, ha sido el de los aspirantes humillados. Sydney y Melbourne Victory formaron sendos equipos con aroma a campeón sobrado. Brett Emerton (por su porfía en el Blackburn inglés lo conoceréis) y Kewell (no merece presentación) lideraron ambos proyectos, que sin embargo fracasaron estrepitosamente. Si bien Sydney (campeón de la A-League en 2006 y 2010) logró meterse en playoffs in extremis en el último encuentro de liga (siendo eliminado en el primer cruce por Wellington), el Victory de Kewell se quedó fuera de los puestos de acceso a la final en una liga en la que, por hacer daño, cabe remarcar que se clasifican los 6 primeros de un total de 10 equipos participantes. Ambos, por descontado, cambiarán de entrenador de cara a la próxima temporada, que afrontarán con bastante más tiempo para remendar errores, dado que tampoco están jugando la Champions League asiática, donde dicho sea de paso, también sucumbieron en la 10-11.

Respecto a las sorpresas positivas, además de Perth (por descontado), hay que remarcar el bien que han hecho al fútbol dos equipos en concreto, como son el Wellington Phoenix (ya referido antes, club con solera, único neozelandés en el campeonato australiano) y el Melbourne Heart, su antítesis, creado la temporada pasada y sostenido por un fuerte capital que llegó a tentar al mismísimo Ronaldo Luiz Nazario cuando éste ya coqueteaba con la retirada. Australia, además de emoción, garantiza pelea, colorido. Pese a ser el cuarto deporte del país, el fútbol va abriéndose paso poco a poco como una de las prioridades. Los más de 50.000 asistentes a la final (récord de asistencia en un partido no disputado en Melbourne) son un buen termómetro. De ahí que el flujo entre jóvenes que salen a Europa (Leckie, al M’Gladbach; Mustafa Amini, al Dortmund; Barbarouses, al Alania…) y el de veteranos que quieren volver (Cahill o Schwarzer son carne de relato de hijo pródigo) mantenga un equilibrio sensual respecto a competitividad que suma otro atractivo más a la competición.

Este año, emocionantísimo, ha costado menos que nunca sucumbir al tono de alarma ‘campanario’ del iPhone cuando tocaba, para buscar ese stream horrible (gracias, Fox Sports, por vuestra complicidad). Brisbane arrancó el año con el récord de victorias seguidas en el deporte australiano (que recaía en un equipo de rugby de Sydney de los años 70), pero en navidades se dejó llevar y Central Coast, uno de los equipos más competitivos del campeonato, le robó la cartera durante varias jornadas. Todo esto con un ojo en valores emergentes y otro en el inestable y kafkiano trato que dispensa la Federación Australiana a su competición reina, poco menos que mercadeando con los formatos y los equipos (el año pasado desapareció Queensland Roar, este año de momento ya ha caído Gold Coast y Newcastle Jets pende de un hilo). De ahí que cada año parezca que mires una competición distinta, aunque siempre, siempre, haya algún detalle que la engrandezca. Como quiera que sea que las palabras no soportan imágenes, sólo os puedo emplazar a la próxima temporada, para la que de momento hay confirmados 9 equipos, incluyendo uno nuevo de Sydney (habrá derbi, como ya lo hay en Melbourne), y a intentar seguir a la selección, que ha dado un salto cualitativo inmenso desde 2006, incluyendo el subcampeonato de la Copa Asia de Qatar.

El fútbol australiano está en auge, y esto, compañeros, no es opinión. Aunque, como aquel anuncio de la ONG se encargaba de remover, tendría que ser una celebritie de esto quien os lo dijera para que me toméis en serio.

Go, aussies, go. (La RFEF, por cierto, se está peleando por cerrar un amistoso en Sydney para 2013. No es casual.)

AUSTRALIA, TENEMOS UN PLAN

Estar entre los 10 primeros del mundo antes de 2015. Ese es el ambicioso plan con el que se ha presentado Ben Buckley, director ejecutivo de la FFA, de cara a los próximos grandes eventos que afrontarán los socceroos en los próximos años. El artículo, publicado íntegro en la web de la Federación Australiana de Fúbol, se apoya en tres puntos claves para defender esta idea, desde mi punto de vista exagerada pero, por qué no, viable desde el punto de vista logístico y futbolístico: cantera, proyección internacional y, sobre todo, buenos resultados y buena organización.

No olvidemos que, a pesar del recelo que sigue despertando en los wikipédimos de postín y los supuestos expertos en fútbol internacional que solo hablan de Chelsea, Liverpool, Manchester United y Messi, el fútbol en Australia sigue creciendo y los resultados, particularmente de la selección absoluta, han ayudado en los últimos dos años a poner el fútbol de este país en el escaparate. Hasta tal punto, que la emigración de jóvenes promesas como Leckie, Kruse, Amini a Europa, así como el regreso de algunos oriundos de la excárcel británica como Vidosic, Kewell o Emerton siguen reivindicando el atractivo de una liga exótica y olvidada.

Los puntos sobre los que se trabajarán son:

-Desarrollo de una cultura del fútbol integrada con el exclusivo carácter de Australia.

-Producir futbolistas superdotados técnicamente para la élite del fútbol, que puedan igualarse a los mejores del mundo

-Construir una A-League que compita con los mejores de Asia (confederación a la que pertenece Australia desde 2006)

-Convertir al fútbol en un deporte potente en Australia

[Leer el artículo completo (en inglés]

El plan estratégico comprende los eventos del Mundial de 2014, además de las Copas Asia de 2013 y 2015, esta última, además, organizada por Australia, quien ya tuvo en su mano ser elegida sede del Mundial de 2022 que terminó recayendo en Qatar. No hay que olvidar, con todo este onanismo revoloteando la cabeza de los capaces, que el mejor puesto histórico de Australia data de hace dos años (14º en 2009), un puesto que han rozado en varias ocasiones desde entonces pero del que se han descolgado en el último ránking, donde aparecen en 22er lugar.

Australia, finalista este año de la Copa Asia, ha firmado un 2011 espectacular. Pero vamos, para eso ya estoy urdiendo un especial para final de año con el que se os saltarán las lágrimas. Con fotos y todo. ¡Vamos!