COSAS DE AUSTRALIA

australiaCualquiera no es capaz de comprender cómo Australia y Jordania habían llegado empatadas a puntos a la penúltima jornada de la zona AFC rumbo a Brasil a tenor del aplastante y rotundo 4-0 clavado por los aussies a los jordanos en Melbourne; si es cierto, cabe recordar, que justo ante Jordania tembló Australia en el encuentro disputado hace meses, y que ganaron los primeros. Hoy, con el goalaverage particular ganado, los de Osieck remontan hasta la segunda plaza, que no es baladí, pues da acceso directo al Mundial y evita la peligrosa y molesta repesca continental a la que caerá el tercer clasificado.

Los australianos parecieron, en resumen, una selección completamente distinta a lo que veníamos viendo: un equipo amplio, abierto a bandas, llegador y muy fuerte atrás, sujeto por dos centrales en edad de merecer, Neill (35) y Ognenovski (34), y dos laterales sin apuros que, eso sí, abrieron los carriles a Oar y Kruse, especialmente a este último, salvajemente desmelenado. Esta vez –no como contra Japón- sí salió bien el experimento con Holman de enganche y Cahill arriba, si bien el jugador de los Galaxy, aunque marcó (28º gol con la selección, segundo máximo goleador histórico empatado con Archie Thompson), no destacó como en otras ocasiones.

Mención aparte merece el encuentro de Mark Bresciano, a quien parece dominarle una suerte de tercera juventud: ya notó su entrada Australia a mediados del año pasado, cuando el centro del campo era una zanja, y el futbolista ha dado un paso adelante para hacer lo que antes hacía Cahill (subir sin balón y sorprender buscando servicios de banda). Con él, Australia, que completó un partido perfecto, ha recuperado un equilibrio vital. Sólo cabe preguntarse cómo gestionará Osieck los meses que restan a Brasil, analizar qué alternativas dará y dónde: pues ante Jordania, la media de edad del once rozaba los 31 años, que será bastante más cuando llegue la cita de Brasil. Un arma de doble filo a la hora de llegar a competir, y aguantar el ritmo.

AUSTRALIA 4-0 JORDANIA

1-0 Bresciano 2-0 Cahill 3-0 Kruse 4-0 Neill

GALES 1-2 AUSTRALIA; KRUSE, ERES TÚ

Australia fue un clamor durante las pasadas navidades para que Osieck convocara, por fin, a Robbie Kruse para la selección absoluta. El técnico alemán le dio la alternativa a su casi coetáneo nada menos que para la Copa Asia, donde el joven extremo diestro llegó incluso a hacer un gol, el que redondeó la goleada en semifinales ante Uzbekistán (0-6), en un partido en el que marcó hasta Carl Valeri, quien ha hecho sólo tres tantos en toda su carrera profesional. Desde entonces, Kruse (fichado este año por el Düsseldorf de la 2. Bundesliga alemana) es un habitual en las convocatorias de Australia. Pero Osieck, terco como nadie, se resiste aún a darle la titularidad.

El partido amistoso ante Gales disputado en el Cardiff City evidenció que a Australia le hace falta precisamente eso, un Kruse arriba. Mordiente, chispa, velocidad, ganas. Los primeros minutos fueron un meneo constante de los galeses, que salieron con siete jugadores de la Premier en el once. Entre ellos Gareth Bale, que disputó los 90 minutos, y el ínclito central Danny Gabbidon, quien como Craig Bellamy, gasta un perfil de exjugador que no puede con él. El dominio fue tal que incluso desde la grada (y no es broma), se escucharon varios ‘olés’ hacia el juego manso y soso de Gales, número 112 en el ránking FIFA, que movió la pelota en horizontal hasta que despertó el doble pivote australiano.

"Bellamy is not happy", apuntó el comentarista

Osieck salió con su habitual 4-5-1, dando la titularidad a Spiranovic y Zullo en defensa (que a pesar de mi irreverente pesimismo, no desentonaron), y lo que es peor, a Valeri y Kilkenny en el doble pivote, dejando a Mile Jedinak en el banquillo. La transición de los Skoko, Culina y cía en zona de creación se estancará aquí salvo que alguien crezca pronto lo suficiente y dé otro aire a esta zona del campo. Ben Kantarovski, que disputó el reciente Mundial sub20 de Colombia y fue incluido en la preselección para la Copa Asia, quizás cambie la dinámica.

Tras el trote ambiguo de la primera media hora, Australia fue despertando, más por la incapacidad manifiesta de Gales (insisto, a pesar de Ledley, Bale, Bellamy y cía), y percutiendo sobre todo gracias a esa magnífica banda derecha Wilkshire-Emerton, que es la que precisamente cierra el paso a Robbie Kruse (y a Matthew Leckie) en el once. Un zapatazo de Wilkshire al larguero en el 34 fue el preludio del 0-1, que subió Cahill con un buen remate a centro del lateral del Dinamo de Moscú. Un remate que también se tragó Hennessey, dicho sea de paso, el meta que dejó en el banquillo al no menos flojo Boaz Myhill.

Tim Cahill en 'Cómo encontrarse un gol'

Tras el descanso, Osieck cambió precisamente ese costado derecho para dar entrada a Rhys Williams y el mencionadísimo Kruse. Una apuesta que igualmente equilibra el trabajo entre medio y ataque, porque Williams está a años luz de Wilkshire, como Kruse lo está de Emerton en cuanto a proyección por banda se refiere. Tras tres ocasiones en los cinco primeros minutos (disparo al palo de Valeri incluido), Australia terminaría haciendo el 0-2 mediante el propio Kruse, un incordio constante en ataque. Tanto, que ‘obligó’ a Gareth Bale a buscar mejor suerte por la otra banda, donde Zullo supo secarle durante varios minutos, eso sí, a cambio de una amarilla.

Well done, Kruse

Al final, Gales consiguió recortar con un tanto que vuelve a dejar en evidencia la tensión defensiva de Australia. Neill, algo pasado de peso, reaccionó tarde al córner sacado por Bale y Blake cabeceó sorprendiendo a Schwarzer. Y aunque el resultado fue corto, una victoria en Europa siempre sabe bien. La última, conviene no olvidar, fue el 29 de marzo ante nada menos que Alemania.

Sí, amigos. Australia sólo ha perdido uno de sus 10 partidos en 2011 (la final de la Copa Asia contra Japón). Pero los buenos son otros.