LA TONTERÍA MÁS CLÁSICA

Nunca es tarde si la dicha es buena, y siempre es buena. Aunque en este caso estemos hablando de una pequeña y vergonzosa tángana en la que el albanés Berisha se encaró, sobreactuado, con todo el Sydney tras pitar el árbitro el final de un partido que Brisbane remontó en el tiempo de descuento, primero con un golazo de falta de Adnan en el 93 y después con un gol de oportunismo innato del propio Berisha en el 94. El atacante, una vez finalizada la remontada y el partido, se quitó la camiseta y corrió provocador a herir la sensibilidad de sus rivales. La tontería, heredada seguro del fútbol europeo, le ha valido la sanción por un partido de la FFA.

(Gracias a @EVAMARIAPRIETO por el aviso)

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AUSTRALIA SE PONE LAS BOTAS CON EL BIG WEDNESDAY

A comienzos de la temporada 11-12, la FFA convino en aunar, aprovechando el reflujo de ilusión que Australia expresó por los suyos en un año realmente bueno para todo lo aussie (excepciones hechas de los Mundiales sub17 y sub20), una jornada de su liga en la que todos los partidos se disputaran de manera consecutiva, una especie de maratón del fútbol que el aficionado acogió con pasión. Sobre todo si, como se refinó después, iba a tener lugar en plenas navidades (4 de enero), como previa incluso a la noche de Reyes. Dado que la jornada comenzó en miércoles, se tuvo a bien ponerle nombre comercial (Big Wednesday) y vender el producto como los ingleses hacen con su Boxing Day. Algo que, tras los partidos disputados, la afluencia a los estadios, y sobre todo (esto último es capital en los tiempos que corren) el ruido que levantaron en las redes sociales. (#BIGWednesday fue Trend Topic durante horas en Sydney en particular y Australia en general, y recordemos que allí el fútbol está considerado el 4º deporte por detrás del cricket, el rugby y el fútbol australiano).

El cartel de partidos tampoco decepcionó, más bien al contrario, lo que hizo que la iniciativa cobrara todavía más fuerza. 540 minutos de fútbol ininterrumpido, que arrancaron con un emocionante Wellington 4-2 Sydney. El Phoenix, que comenzó perdiendo con un gol de Emerton de penalti, empataría y daría la vuelta al marcador, gol del español Dani Sánchez incluido. El brasileño Bruno Cazarine pondría el empate a dos, pero finalmente serían los neozelandeses, que han ganado sus últimos tres partidos en casa ante el Sydney, quienes se llevarían los tres puntos merced a los tantos de Sigmund y Paul Ifill. Una inmejorable forma de comenzar la jornada, a las 3 de la mañana hora española (3 de la tarde en Wellington).

Ai si eu te pego, en el Westpac

Le siguió, a las 5:15 hora española, un dulce Melbourne Heart-Adelaide que terminó con la sorprendente derrota de los primeros (1-3) a costa de un Adelaide que confirma su ascenso en la tabla, con dos victorias consecutivas. El Heart, que llegaba a esta jornada 2º en la clasificación, vio como un doblete de Van Dijk, que parece haber recuperado el olfato para 2012, bastaba para sentenciar un choque que todo el mundo veía inclinado del lado de los locales, que venían de ganar 7 de sus últimos 8 encuentros. Pero ni siquiera el tanto de Eli Babalj al final bastaría para inquietar a un Adelaide que además sumó otro tanto al marcador, obra de Dario Vidosic, cuyo buen momento de forma está coincidiendo con los mejores minutos del United esta temporada.

Matt Thompson y la desesperación

El tercer partido tuvo miga, pues enfrentaba a dos equipos que la temporada pasada no dejaron malas sensaciones pero que este año bandeaban por liga buscando su identidad: Newcastle y Gold Coast se citaron en el EnergyAustralia Stadium en el que resultó ser el partido más emocionante de la jornada. El 3-2 final viene edulcorado por las alternativas que tuvieron ambos en el marcador y el empuje de un Gold Coast absolutamente perdido para la causa, y al que sólo los buenos goles de Ben Halloran y Adama Traoré dieron algo de brillo. Un doblete de Brockie para los Jets puso los cimientos, y un tanto decisivo de Labinot Haliti nada más empatar Gold Coast y a diez minutos del final dejó los tres puntos en Nueva Gales del Sur.

Brockie celebra uno de sus dos goles

El penúltimo partido del Big Wednesday era, a priori, el más atractivo de todos, del que más se esperaba: Central Coast, sólido líder tras la caída de Brisbane, recibía en casa al Melbourne Victory de Kewell y Archie Thompson, que sigue buscando un patrón de juego que parece no terminar de encontrar, y en el que sólo los estallidos de Cernak muy de cuando en cuando ofecen algo distinto, máxime con su técnico, Durakovic, empeñado en mantener a la sombra al neozelandés Marco Rojas. Un gol de Matt Simon a los 18 segundos de encuentro abrió el camino, un camino que el mismo Matt Simon se encargaría de cerrar en la recta final (84’) haciendo también el 2-0, lo que les mantendría una jornada más en lo más alto de la tabla, con una renta cómoda y ultra-seductora respecto a sus perseguidores. Y eso que Graham Arnold, técnico de los Mariners, se atrevió a dejar en el banquillo a Ibini-Isei y Mustafa Amini, dos de sus hombres más desequilibrantes, en una decisión que fue bastante criticada en la previa del partido. Claro que a Arnold hay poca gente que pueda discutirle en Australia, habida cuenta de sus resultados y de su método de trabajo cerebral y formal con el que siempre, de una manera u otra, saca rédito de cualquier experimento.

Matt Simon for presidente. O for Pichichi.

El encuentro que cerraba esta jornada festiva de fútbol en la A-League tenía que ser también espectacular, y a fe que lo fue: el empate final entre Brisbane y Perth (3-3) hizo subir la cuenta de goles a 23 en solo 5 encuentros, algo a lo que ni por asomo están acostumbrados por esos lares. Y este partido en concreto arrancó con fuerza, con Perth vapuleando a Brisbane con un 2-0 antes de la primera hora. Travis Dodd y Sterjovski (espectacular) fueron los autores de los tantos que el Roar, en un arranque de furia, empataría sobre la bocina del descanso con goles de Nichols y Paartalu. Tras el descanso, Brisbane consumó lo que pretendía una remontada dorada con un nuevo tanto de Nichols (temporadón del chaval), pero de nuevo Sterjovski, cuya vuelta a Perth ha rejuvenecido los aires del equipo, puso el empate definitivo de penalti. El empate iguala a Brisbane a puntos con el Heart en la 2ª posición (con un partido más) y hace asomarse al Glory a puestos de playoff. Lo dicho, un Big Wednesday único e irrepetible. Una experiencia extraordinaria para el fútbol oceánico.