EL ‘OTRO’ GARETH BALE REVOLUCIONA NUEVA ZELANDA

No voy a engañar a nadie, ahí está la ‘hemeroteca’. Justo en la previa del debut de Nueva Zelanda en el Mundial sub17 (entrada previa a esta) mi confianza en el equipo de McFarland era más bien nula. Y resulta que, entre medias de este incómodo aunque sincero posicionamiento, ha reaparecido Stephen Carmichael, el defensa que rasca de extremo, para cerrar con un inmenso hat-trick (primero del torneo) la escandalosa y sorprendente goleada (1-4) de los neocelandeses en el primer partido del Grupo D.

Digo ‘reaparecido’ porque Carmichael fue un fantasma durante la competición preliminar de Oceanía. ¿La razón? Sencilla, como casi siempre. Con los niños es así. Steve habitualmente se desempeña de lateral derecho en su equipo, el Central United de la liga local de Auckland (no sabría encontrarle equivalente en España, algo así como cualquier equipo de Preferente Regional… con sello británico), y en esa posición le usó durante el clasificatorio el anterior seleccionador, McCain. Sin embargo, su sucesor dio un paso al frente y lo vio claro: Carmichael podía (y debía) moverse más arriba.

Jesse Edge (izda) y el samoano Tuiloma felicitan a Carmichael tras el 0-1

¿Os suena, verdad? Esta misma temporada un galés de aspecto frágil ha sido la sensación por el mismo motivo en la Premier y también en Champions. La reconversión de Carmichael, está claro, no va a salvar el mundo ni a cambiar la democracia en España, pero no cabe duda, y menos tras lo visto en Torreón, de que a Nueva Zelanda le va a venir especialmente bien. Sus tres tantos llegaron desde la derecha: uno, con un derechazo cruzado a la escuadra dentro del área. Otro, tras una serie infame de rebotes. Y el tercero, ya en la segunda mitad, remachando una excelente jugada combinada. Le bastaron 57 minutos para el encargo, el tiempo que tardó el técnico en quitarle del campo. Jordan Vale, del Waitakere (uno de los grandes de la NZ Football League), hizo el cuarto, tras otro gran remate de volea dentro del área.

La goleada, insisto, es una excelente noticia tanto para Nueva Zelanda como para Oceanía. Y, por qué no, también para el fútbol. Porque, para qué decir lo contrario, y una vez repasados los distintos resúmenes, highlights y sobre todo algún que otro análisis en la prensa de allí, cualquier alegoría del fútbol espectáculo serían palabras huecas. Uzbekistán tuvo más posesión (53%), disparó el doble (24 por 12 de los neocelandeses) y también sacó más córners. Pero la imprevisibilidad es, todavía, uno de los mejores activos de este deporte.

La victoria, a lo sordo, pone a Nueva Zelanda en una situación comodísima de cara a la siguiente ronda, sobre todo después de que EEUU se quitara de encima (3-0) al próximo rival ‘kiwi’, la República Checa, (3-0) en el otro partido de grupo. Hay que soñar, claro que sí. Ahora, una vez pasada la fiebre, es el turno de Australia. La hermana mayor que se codea con Asia con la mano puesta en el corazón de Oceanía.

No recuerdo ningún equipo neozelandés que haya marcado tantos goles en un solo partido; y bueno, es muy grande para un jugador anotar tres de golpe. No esperábamos ganar por un margen tan abultado, pero hemos trabajado muchísimo para tener alguna posibilidad aquí en México

McFarland, seleccionador de Nueva Zelanda sub17

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